Los SUPERDOTADOS DEL COLEGIO somos todos FRACASADOS

Ilustración editorial de un aula vacía con pizarra y un expediente académico sobre la mesa, símbolo del talento desaprovechad

Del 9,5 de media al paro: España no premia a los listos​

Hay una generación que creció con un cartel colgado en la frente. El niño que en parvulitos ya iba por delante, al que los profesores señalaban como un caso aparte, el que sacaba sobresalientes sin despeinarse. En el hilo, varios de esos expedientes brillantes reparten currículums o encadenan sustituciones temporales, y los participantes lo cuentan más como un patrón que como una anécdota, aunque no aportan cifras que lo confirmen.

El caso que abre la conversación es casi un molde. Un alumno al que en parvulitos decían que tenía nivel para segundo de primaria y cuyas notas más bajas del colegio eran de 9 y medio. Los profesores llegaron a comentar a sus padres que era una desgracia que estuviera con los chavales de su edad. Todo se torció al empezar el instituto, cuando cambió de compañías y el rendimiento se fue al suelo. Hoy despacha su situación con una frase amarga y sin concesiones.

Lo incómodo no es ese caso, es el coro. Casi todos los que iban a su nivel han acabado igual o peor, y de ahí sale la pregunta que atraviesa todo el asunto: ¿qué se premia de verdad en el mercado laboral español?

La inteligencia no basta: el papel de las habilidades sociales​

La objeción más repetida es que la inteligencia no se reduce a tragar textos y resolver cuentas rápido. Cuentan también las habilidades sociales, la capacidad de aguantar presión y el coraje. Y, según este argumento, los que arrasan en el aula suelen ser justo los peores en eso. El empollón clásico, en versión dura.

La afirmación se concreta en un escenario verificable: la universidad. Allí, sostiene esta corriente, se ve cómo los más estudiosos se quedan cobrando una miseria mientras compañeros con expedientes mediocres pero mucha soltura personal acaban en puestos bien pagados. El talento académico sin red social se queda en la puerta.

Frente a eso, hay quien responde con su propia trayectoria. Un interviniente que afirma tener 132 de CI dice haber conseguido lo que siempre quiso: ser feliz. Pasó por trabajar de mecánico de camiones, mendigar empleo en una ETT y ejercer por cuenta propia en mecánica, programación, electrónica y artesanía, además de dar clase en formación profesional. Terminó facturando desde casa, solo, sin empleados, y asegura que nunca ha estado mejor. Su conclusión es que la clave no es el cociente, sino encontrar el equilibrio.

El contrapunto no es amable: hay quien sostiene que una inteligencia alta sin capacidad de relación es una condena, sobre todo cuando uno tampoco se soporta a sí mismo en soledad. El consuelo que se ofrece es que esa inteligencia social se entrena a cualquier edad.

Oposición, paro y sueldos: dónde acaban los mejores de la clase​

El inventario de destinos es el material más incómodo. Un compañero que iba para matemático hace suplencias de correos en un pueblo de Murcia y pasa el resto del año en el paro. Otro, que estudió física y consiguió una beca de la NASA en Houston, mantiene un canal de divulgación infantil en YouTube que casi nadie sigue. En la misma clase, dos alumnas que le seguían en notas acabaron una empleada en un centro de salud y otra al frente de una academia de francés sin alumnos. Ninguno está donde se le prometió.

De esa lista muchos intervinientes extraen una lectura estructural: el mercado laboral español premia los contactos y la desenvoltura, no el expediente. La comparación que se hace es con el empleo público, donde la oposición se valora precisamente porque la decide un examen, a diferencia de los puestos colocados a dedo o de las pruebas diseñadas a medida de un candidato concreto.

Hay quien añade el dato de la movilidad política: compañeros mediocres acabaron en cargos públicos o de uniforme, y varias alumnas que se emparejaron a tiempo disfrutan de un nivel de vida que los brillantes no huelen. El listo de la clase resultó ser otro.
El comercial sin estudios que gana al ingeniero: «Yo sin ser un Einstein, con mi 132 de CI, si he conseguido lo que siempre quise: ser feliz» — un forero de burbuja.info

¿Por qué triunfa el que echa cara y no el que estudia?​

La tesis más cínica del conjunto es también la más difícil de rebatir: la habilidad mejor pagada es la cara dura. Quien no siente vergüenza en casi ningún momento tiene ventaja para ganar dinero, y un buen comercial con estudios básicos cobra más que la mayoría de los ingenieros. Súmese un título y una ausencia total de pudor y el resultado, se argumenta, son todas las papeletas para que le vaya muy bien.

En paralelo circula la teoría del efecto Pigmalión: la expectativa del profesor se cumple sola, para bien y para mal. A los señalados como superdotados se les carga una presión que no pidieron, y cuando el aburrimiento o la desmotivación llegan, el batacazo es mayor. La etiqueta halagadora puede ser, a medio plazo, una condena.

También se discute el propio concepto. Una parte sostiene que los test de inteligencia solo miden capacidades operativas para resolver problemas lógico-visuales y nada más, y que la inteligencia es una construcción social. Otra cree que buena parte de los diagnosticados son, simplemente, personas con memoria fotográfica.

Montar tu propia empresa: la salida de los que no encajan​

No todo termina en nómina ajena ni en paro. Un interviniente cuenta que fue el segundo peor de su clase hasta entrar en la universidad, donde logró ser el último. Se presentaba a los exámenes recién salido de la discoteca, entregaba en media hora y se iba al bar con los colegas. Después trabajó en varios sitios hasta que montó su propia empresa, con treinta y pocos años. Lleva casi medio siglo casado con la mujer que le acompañó desde el segundo curso de carrera. Su receta no tiene nada de académica: ser serio en los tratos, cumplidor en las promesas, hacer muchos amigos e ir recto.

El otro contraejemplo es un diagnóstico tardío. A este interviniente lo trataron de torpe y hubo quien se empeñó en que repitiera curso: le auguraron que nunca llegaría a la universidad por su letra y su incapacidad para sujetar bien el lápiz. No sabía atarse los zapatos en primaria y en deporte era nulo. Nació autista, según su propio relato, aunque entonces solo era el niño inadaptado y lento. Treinta años después tiene carrera, un puesto con buena posición, horario y sueldo, amigos de años e independencia.

El punto donde el análisis se atasca​

Con estas trayectorias, la salida lógica sería emigrar o montar algo por cuenta propia. Pero nadie ha puesto número a cuántos lo intentan, cuántos lo consiguen y cuántos vuelven. No hay serie estadística, no hay cohorte seguida desde el colegio, no hay forma de saber si el fracaso de los brillantes es sistémico o es solo que los que se quedaron por el camino no escriben en ningún sitio. El dato no existe.

Y sin dato, queda la anécdota: la del que a los cinco años se sentaba en primera fila y hoy no encuentra trabajo, convencido de que el problema no fue él. Puede que tenga razón. Puede que el país que le prometió un futuro simplemente cambiara de criterio sin avisar.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Yo sin ser un Einstein, con mi 132 de CI, si he conseguido lo que siempre quise: ser feliz»
— Pocholovsky · Cociente alto y felicidad propia
«No se trata de ser inteligente o imbecil. Se trata de ser serio en tus tratos, cumplidor en tus promesas, hacer muchos amigos y ir recto por la vida»
— revongo · Receta sin expediente académico
«Lo peor que puede haber de pequeño es que te digan que eres la hostia, que tienes una cabeza privilegiada y que podrías llegar a ser lo que quisieras»
— zeromus44 · Presión de la etiqueta escolar
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El sistema premia contactos y cara dura45%
Falta de habilidades sociales, no el sistema35%
La inteligencia incluye adaptarse al medio20%
📌 DATOS
Las notas más bajas en el colegio de un interviniente eran de 9 y medio
132 de CI declarado por quien dice haber alcanzado la felicidad trabajando solo desde casa
Más de 140 en un test de inteligencia obtenido a los 12 años, según un testimonio
Una empresa propia montada con treinta y pocos años
Casi medio siglo casado con la mujer que conoció en el segundo año de universidad
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es el efecto Pigmalión aplicado a la educación?
Es la profecía que se cumple sola: cuando un docente espera más de un alumno, ese alumno tiende a rendir más, y al contrario. Quienes aplican la idea a las altas capacidades sostienen que, en ese caso, la expectativa alta puede acabar convirtiéndose en presión, aburrimiento y caída del rendimiento.
¿Qué salidas laborales tienen las personas con altas capacidades en España?
Las trayectorias descritas van del empleo público por examen al autoempleo técnico, pasando por el paro y las sustituciones temporales. No hay patrón único: hay quien da clase, quien monta su empresa de electrónica o programación y quien encadena contratos precarios. En los casos contados, la formación alta no garantiza un puesto estable.
¿Se puede entrenar la inteligencia social en la edad adulta?
Quienes defienden esa vía sostienen que sí: la capacidad de relacionarse no es fija y puede desarrollarse aunque se llegue a la madurez con carencias. El punto de partida, según este argumento, es dejar de atribuir el aislamiento al sistema o a la familia y revisar las decisiones que llevaron a él.
📅 EVOLUCIÓN
Arranque del asunto Un caso personal abre el tema: notas de 9 y medio en el colegio y desplome del rendimiento al llegar al instituto
Primeras respuestas Se instala el argumento de que la inteligencia incluye habilidades sociales y de que los mejores expedientes carecen de ellas
Fase intermedia Aparece el inventario de destinos: suplencias de correos, canales sin audiencia y academias sin alumnos
Giro del análisis El foco pasa del individuo al mercado: se discute si el país premia la cara dura y los contactos frente al expediente
Cierre Entran las trayectorias de autoempleo y el caso del diagnóstico tardío como contraejemplo al relato del fracaso
🔗 FUENTES
Wikipedia ↗
Explica la profecía autocumplida citada en el debate
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El inventario completo de destinos de los mejores expedientes: suplencias de correos en un pueblo de Murcia, una beca de la NASA en Houston que acabó en un canal de divulgación sin audiencia y una academia de francés sin alumnos
✓El testimonio del diagnóstico tardío de autismo, con el detalle de lo que le auguraron en primaria y dónde está treinta años después
✓La receta no académica de quien fue el último de su clase y acabó montando su propia empresa: seriedad en los tratos, promesas cumplidas y redes propias
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 495 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Descargo de responsabilidad: Este artículo recoge testimonios y opiniones sobre trayectorias personales y no constituye diagnóstico ni asesoramiento psicológico ni profesional.
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