LaSexta rectifica el bulo de la bomba lapa contra Sánchez
La cadena que atribuyó a un agente de la UCO el plan de colocar una bomba lapa al presidente del Gobierno ha tenido que desdecirse. La rectificación, publicada por el propio canal, admite que el agente temía ser él la víctima de un sicario y no el autor del atentado. La secuencia completa —el tuit inicial del PSOE denunciando un ataque intolerable, la difusión del bulo por medios y cargos del partido, y el desmentido posterior— deja un reguero de preguntas incómodas sobre cómo se fabricó el relato.
El origen del episodio está en una información que atribuía a un capitán de la UCO y a un confidente conversaciones sobre «hacer lo vamos a matar» refiriéndose a Pedro Sánchez. El PSOE amplificó el marco con un mensaje que hablaba de atentar contra la integridad física del presidente y lo calificaba de intolerable. Horas después, la propia cadena que había difundido la exclusiva publicaba una rectificación: el agente temía que un sicario contratado por el Gobierno les pusiera una bomba lapa en el coche, no ponerla él.
Qué decía el tuit del PSOE y qué se rectificó después
El mensaje inicial del PSOE fue tajante: «La aparición de los mensajes del agente de la UCO contratado por Ayuso no se pueden tomar a la ligera. Estamos hablando de atentar contra la integridad física del presidente
@sanchezcastejon. Es INTOLERABLE». El texto venía acompañado de una captura y de la mención a la portavoz del partido. La pieza encajaba en una línea argumental que ya venía rodando: la de que la derecha política y mediática habría cruzado una raya.
La rectificación llegó por el mismo canal que había difundido la versión original. La cadena publicó un mensaje en el que reconocía el error: «Juan Vicente Bonilla, agente de la UCO, temía que un sicario venezolano contratado por el Gobierno les pusiera una bomba lapa en el coche y no ponerla él, como le atribuimos». El giro es de ciento ochenta grados. Lo que se presentó como un plan de atentado contra el presidente resulta ser un temor del propio agente a ser víctima de un atentado.
Quién difundió el bulo y con qué palabras
El rastro de la difusión es largo. Una organización vinculada a causas conservadoras publicó que «Antonio Maestre también ha puesto su granito de arena en difundir EL BULO de la bomba lapa a Sánchez», en un mensaje que hablaba de la maquinaria del fango y de los jugadores del mismo equipo. El texto daba por hecho que el relato había sido construido desde el entorno socialista.
Otro tuit, atribuido a una cuenta de información cultural, calificaba la exclusiva de «bestialidad» y reproducía la conversación entre el jefe de la UCO y el confidente. La pieza circuló con rapidez y alimentó una reacción airada en redes. La rectificación posterior de la cadena dejaba a esos mismos difusores sin el soporte que habían invocado.
La reacción del PP y el cruce de acusaciones
El Partido Popular aprovechó el episodio para instalar su propio marco: «Si el PSOE te miente con esto que puedes comprobar, imagina con todo lo demás». La frase resume la estrategia de convertir el error ajeno en prueba de un patrón. No es un argumento nuevo, pero encontró en este caso un material aparentemente sólido.
Desde el otro lado, la respuesta no se hizo esperar. Una parte del análisis sostiene que el bulo fue amplificado por medios y cargos del propio PSOE antes de que se conociera la rectificación, y que la rectificación posterior no ha tenido ni la mitad de alcance que la versión original. El Código Deontológico de la FAPE recomienda que la rectificación se publique de forma inmediata, clara y proporcional a la difusión de la información original, y que se evite que parezca un simple pie de página.
Qué se juega el Gobierno con este episodio
El episodio deja varias capas. La primera es la del error periodístico: una exclusiva que atribuía a un agente de la UCO un plan de atentado y que resultó ser lo contrario. La segunda es la de la amplificación política: un partido en el Gobierno que convirtió ese error en un mensaje sobre la integridad física del presidente. La tercera es la de la respuesta institucional: qué hace un medio cuando se equivoca de esa manera.
Hay quien sostiene que la rectificación cierra el asunto y que el error fue de buena fe. En contra pesa el argumento de que la versión original ya estaba construida con un marco muy definido —el del atentado contra el presidente— y que ese marco se difundió antes de que hubiera verificación alguna. La cadena rectificó, sí. Pero el marco ya estaba instalado.
El contexto: un clima de acusaciones cruzadas
El episodio no se entiende sin el clima previo. En los mismos días circulaban mensajes que hablaban de «falsa bandera» y de un supuesto plan para provocar una reacción del ejército. Una parte del análisis sostiene que el Gobierno busca un pretexto para suspender garantías; otra parte sostiene que la oposición utiliza cualquier error ajeno para deslegitimar al Ejecutivo. Ninguna de las dos tesis está probada.
Lo que sí está documentado es la secuencia: tuit del PSOE denunciando un atentado, difusión del bulo por varios canales, rectificación de la cadena que lo había publicado. Y una pregunta que queda en el aire: si la rectificación hubiera llegado antes, ¿se habría publicado el tuit del PSOE tal como se publicó?
La rectificación de la cadena deja el asunto en un punto incómodo para todos. El PSOE tendrá que explicar por qué convirtió un error periodístico en un mensaje sobre la integridad física del presidente. La cadena tendrá que explicar cómo una exclusiva de ese calibre llegó a publicarse sin la verificación mínima. Y el PP tendrá que decidir si sigue usando el episodio como prueba de un patrón o si pasa página. Con estos mimbres, lo previsible es que el cruce de acusaciones continúe, pero ya sin el soporte del bulo original. A menos que aparezca otro.