Gasolina a 2 euros: el precio de la guerra sin guerra
Llenar el depósito ha pasado a costar más de 100 euros en Málaga, según los datos que han circulado estos días. En apenas diez días, el gasóleo se ha disparado hasta rozar los 2 euros por litro en buena parte del país. Y no es un brote aislado: en algunas estaciones de Barcelona, el diésel plus ya se paga a 2,12 euros. Lo llaman «solidaridad con Ucrania».
El repunte que no se frena: de 1,20 a 2 euros en meses
El precio del gasoil en Málaga se sitúa mayoritariamente en torno a los 2 euros, según capturas de pantalla compartidas durante la discusión. La gasolina 95 se encuentra a 1,76 euros de media, mientras que el diésel plus alcanza los 2,12. Hay quien recuerda que hace no tanto se pagaba a 1,20, y que las subidas se han acelerado desde que las sanciones a Rusia se intensificaron. La diferencia entre gasoil y gasolina es de 26 céntimos, un spread que algunos califican de «peak diesel».
El cebo de la bonificación: 20 céntimos que no llegan a todos
El gobierno español aplica una bonificación de 20 céntimos por litro, pero el sistema cojea. Se reportan impagos a gasolineras que acumulan hasta 800.000 euros de deuda. Además, la medida tiene un sesgo irónico: quienes muestran apoyo a Ucrania en redes sociales, según una versión que circula, perderían la bonificación. «Apoya usted a Ucrania? – Por supuesto. – Pues no le aplicamos el descuento.» La anécdota refleja la percepción de que el discurso oficial choca con la realidad económica.
El contexto global: petróleo caro y dólar fuerte
El precio del barril de crudo supera los 90 dólares, y el dólar está por las nubes, lo que encarece aún más las importaciones europeas. La OPEP no ha aumentado la producción como pidió EE.UU., sino que la ha recortado. Las predicciones más pesimistas auguran que el litro de gasoil podría alcanzar los 3 euros a final de año. La escalada no solo afecta al combustible: la cesta de la compra, la luz y la vivienda también se han disparado, mientras los salarios no se mueven.
La paradoja final: cuanto más se aprieta el cinturón en nombre de la libertad, más caro resulta cada kilómetro. Mientras, los anuncios de nuevas sanciones contra Moscú se suceden. Y el litro sigue subiendo.