Clase media, estatus y 5.000 euros: el precio del postureo vacacional
¿Cuánto vale aparentar durante quince días? Unos 5.000 euros, según las cifras que circulan: 3.000 por un apartamento «chic» en la costa y otros 2.000 para mantener la imagen. La factura real se paga el resto del año, con hipoteca y marca blanca en la cesta.
La lógica es la del estatus. Charo necesita el restaurante «guay» para las fotos de WhatsApp; volver sin historias ante la compañera que estuvo en Cerdeña sería un fracaso. Consumo aspiracional que no genera patrimonio, solo un feed. La alternativa, sin embargo, existe: doce días en Vinaròs por 1.260 euros, con apartamento de dos habitaciones, piscina y playas sin masificar. No sale en Instagram, pero permite llegar a fin de mes.
La viñeta que provocó la polémica se queda en lo fácil, critican algunos: falta la paella del Mercadona, los helados de diez euros o la invasión de medusas que arruina cinco días pagados a plazos. Y detrás asoma la turismofobia: «Estoy de los turistas hasta el...», «go home». Con el alivio irónico de que, con tanto veraneante en la costa, «las sierras quedan más libres».
Conclusión: mientras unos pagan por el estatus y otros por el descanso, la clase media sigue atrapada entre el postureo y la cuenta corriente. Que alguien lo dibuje, pero bien.