El Santo Grial está en León (o no): la cruzada de Margarita Torres
La historiadora Margarita Torres, conocida por su relación con el coronel Baños y su polémica investigación sobre la Anenerbe, ha vuelto a la palestra con una afirmación que parte la internet: ha encontrado el Santo Grial en España. Concretamente, el cáliz de Urraca en la Basílica de San Isidoro de León. No es la primera vez que se dice, pero Torres lo envuelve con una documentación que, según sus defensores, es "impecable". El problema es que cuando una figura tan vinculada al mundillo conspiranoico suelta una bomba así, el escepticismo se dispara.
La tesis de Torres se sostiene sobre documentos históricos que trazan el recorrido del cáliz desde Jerusalén hasta León, pasando por Egipto y la taifa de Denia. La pieza, una copa de ágata del siglo I, habría sido expoliada por los musulmanes y luego recuperada. Los partidarios de la teoría señalan que las inscripciones y la datación coinciden con el contexto de la Última Cena. Sin embargo, los críticos recuerdan que Torres ya empleó métodos similares para su investigación sobre la Anenerbe, con resultados discutibles.
La documentación: ¿impecable o fantasiosa?
El debate se divide entre quienes consideran que el trabajo de Torres es riguroso y quienes lo tildan de magufería. Un análisis detallado de los archivos egipcios y la correspondencia entre la taifa de Denia y El Cairo respaldaría la autenticidad del cáliz. Además, las características del objeto coinciden con el siglo I. Pero la sombra de la Anenerbe —la sociedad ocultista nazi que investigó el Grial— planea sobre todo. Torres ya había trabajado ese tema con idéntico entusiasmo, y el resultado fue más ruido que nueces.
Por otro lado, está el Grial valenciano, que también reclama ser el auténtico y cuenta con una datación similar. Y el catalán, que algunos sitúan en Gerona o en la Pobla de Segur, vinculado a corrientes telúricas y a la leyenda de Rennes-le-Château. En resumen, que el mercado del Grial está algo saturado.
El factor coronel Baños y el ruido mediático
El vídeo donde Torres anuncia su descubrimiento se emitió en el canal del coronel Baños, conocido por su deriva conspirativa y su entrevista-lambida a Pablo Iglesias. La asociación no juega a favor de la credibilidad. Los más críticos señalan que Torres "no da ni palo" y que su principal aportación al PIB español es cero. Pero también hay quien defiende que, independientemente de su personaje, la documentación histórica es sólida y que el rechazo responde a un prejuicio contra el orgullo patrio.
¿Y la alternativa atlántica?
Como no podía faltar, el hilo deriva hacia la teoría de que el origen de la civilización está en España, no en Mesopotamia. Un tal Mirones, en un libro que ha comprado algún incauto, sitúa la Atlántida en España y, por extensión, el Grial en algún lugar de los Pirineos. Todo ello aderezado con imágenes de cuevas y simbología masónica. Pero el consenso entre los comentaristas serios es que esto ya es pasarse de rosca.
El asunto del Grial tiene tantas capas como un milhojas: la credibilidad de la investigadora, los intereses nacionalistas, el fanatismo esotérico y el escepticismo de manual. Lo único seguro es que, mientras no aparezca una prueba de ADN divino, seguirá siendo un tema de debate para entretenimiento de domingo. Porque, seamos sinceros, si el Grial se encontrara de verdad, ¿lo sabríamos por el canal del coronel Baños o por un comunicado del Vaticano?
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