La exigencia de Marruecos sobre los menores no acompañados
Marruecos ha exigido a España la repatriación de todos los menores no acompañados que se encuentran en su territorio. La noticia, que resurge en los medios, ha reabierto un debate que lleva años latente en la relación bilateral: quién debe hacerse cargo de los menores que llegan solos a la costa española.
La cuestión legal
La petición marroquí no es solo un gesto político. Desde el punto de vista jurídico, hay quien sostiene que España no puede decidir sobre la patria potestad de ciudadanos extranjeros sin un proceso judicial con todas las garantías. Si los menores tienen familia en Marruecos, el Estado español estaría actuando fuera de su competencia al mantenerlos bajo tutela. Es un argumento incómodo, porque cuestiona años de política de acogida.
Los recelos políticos
La reacción no es unánime. Un sector ve con buenos ojos que Marruecos reclame a los suyos: menos costes para el erario público y un principio de responsabilidad que lleva tiempo exigiendo. Pero otro sector desconfía de las intenciones de Rabat. Recuerdan que el anuncio ya apareció en prensa hace semanas y que Marruecos puede estar buscando contrapartidas en otros asuntos, como la soberanía de Ceuta y Melilla o el control de las fronteras. La sospecha de que los menores se conviertan en moneda de cambio sobrevuela cualquier negociación.
Entre la exigencia formal y la realidad de miles de menores ya integrados o en proceso de estancia, lo previsible es una larga negociación burocrática. El nacionalismo marroquí no se conformará con una respuesta tibia, y la gestión española de la migración no está para sorpresas. Lo más probable: titulares durante unas semanas y después, el silencio administrativo de siempre.