Ceuta y Melilla y el paraguas de la OTAN
Una columna de opinión del escritor Tahar Ben Jelloun en El País, citada en el debate, sostiene que Ceuta y Melilla, «situadas en territorio marroquí», se consideran europeas. Es opinión, y va firmada como tal. Pero, según los participantes en la discusión, toca un hueso real: hay quien sostiene que ambas ciudades autónomas quedan fuera del paraguas de la OTAN, cuya cobertura no alcanzaría ese flanco del Estrecho. Es una afirmación del debate, no un extremo confirmado.
¿Cubre la OTAN a Ceuta y Melilla?
Para una parte de los participantes, la condición de las dos ciudades —territorio español situado fuera de la zona de cobertura de la Alianza Atlántica— es la clave de bóveda del asunto. Una parte del análisis lo lee como ventana de oportunidad: si Marruecos forzara la situación, no habría respuesta automática de los aliados. Otra corriente lo rebaja: no hay interés en abrir ese frente, porque el coste diplomático superaría cualquier ganancia.
El respaldo exterior que se atribuye a Rabat
El segundo factor del análisis es el apoyo internacional. Con Marruecos condenando «en los términos más enérgicos» el ataque con misiles iraní contra estados árabes, se argumenta que Rabat contaría hoy con el respaldo de Estados Unidos e Israel. De ahí a concluir que existe un plan coordinado para entregar las ciudades media un abismo: ninguna fuente oficial confirma tal cosa y las versiones más catastrofistas circulan sin prueba alguna que las sostenga. El ruido político interno hace el resto: cada choque del Ejecutivo con Washington se interpreta como un estrechamiento del margen de maniobra español en el Estrecho.
Lo que el episodio deja claro
Lo que descoloca no es lo militar, sino lo editorial: la reclamación no avanza por la vía de los hechos, sino por la de los artículos de opinión en cabeceras de tirada nacional. Ni Rabat ha movido ficha sobre el terreno ni Madrid ha anunciado cesión alguna. El frente, de momento, es de tinta.