Del inspector Gadget a la Armada: el patrón que no existe
Hay una línea muy fina entre el juego intelectual y la teoría conspirativa. En una conversación reciente, alguien afirmaba poder atar cabos entre el Inspector Gadget, la escritora Clarice Lispector y la Armada Invencible. El único hilo conductor: haber visto de niño la serie del detective.
El método de atar cabos
El método recuerda al de quien construye misterios donde solo hay nombres. Se citan a Anne Bancroft, Hugh Walpole, Peter Bogdanovich, Italo Calvino, Orson Welles, H.G. Wells y Christopher Priest como piezas de un mismo tablero. Nada se demuestra, solo se sugiere. Lo único que comparten es ser referencias de la cultura occidental, lo que equivale a decir que todo está conectado con todo.
Esta forma de razonar tiene nombre: apofenia. El cerebro humano busca patrones incluso donde no los hay. Cuando además se mezclan autores de siglos distintos y personajes de ficción, el resultado es una madeja imposible de deshacer. Y sin embargo, resulta atractiva para quien se siente parte de una élite capaz de ver más allá.
El problema viene cuando esta lógica se traslada a la política o a la historia. Si alguien relaciona la Armada Invencible con una serie de televisión, quizá solo sea un pasatiempo. Pero el mismo esquema mental aplicado a vacunas, elecciones o finanzas produce consecuencias reales.
Quizá lo más sensato sea recordar que la Armada española se hundió por el mal tiempo y por errores de logística, no por un plan oculto de los servicios secretos culturales. A veces, las cosas no están conectadas. Y aceptarlo no nos hace menos inteligentes; nos hace más honestos.