La Fingerbox 7.0 Pro desembarca en España con polémica
Mientras en el norte de Europa la Fingerbox 7.0 Pro está en casi todos los salones de las familias de clase media-alta, en España su llegada se recibe con una mezcla de curiosidad y carcajadas. El dispositivo, con recubrimiento de titanio y sensores hápticos de segunda generación, ha superado meses de lista de espera y una complicada gestión aduanera para aterrizar en el país.
Qué es la Fingerbox 7.0 Pro y qué promete
Según su primer usuario en España, el cambio respecto a la versión 5.2 es “abismal” en la respuesta táctil. La calibración inicial lleva unos veinte minutos a través de una aplicación móvil, tras los cuales la tensión interna se ajusta a las preferencias del usuario. En los países nórdicos, asegura, es un elemento casi estándar en el hogar; aquí, en cambio, sigue siendo un tabú.
La respuesta del público: de la ciencia ficción a la broma
Las reacciones no se hicieron esperar y cubren todo el espectro: desde comparaciones con el Gom Jabbar de Dune hasta quien lo reduce a un simple recipiente, pasando por los que directamente sospechan que es una trola. Nadie parece dispuesto a tomarse en serio un producto que, según su propietario, debería estar en el salón de cualquier hogar moderno.
La pregunta queda en el aire: ¿estamos ante una revolución tecnológica que España aún no está preparada para entender, o simplemente ante un elaborado engaño? La Fingerbox 7.0 Pro seguirá envuelta en el misterio hasta que alguien más se atreva a confesar que la usa.