El chuletón se sirve sin mantel y con la sartén fría
El chuletón de 650 gramos ya tiene dueño y el dueño ya tiene hambre. Pero el hilo no va de carne. Va de cómo se ha cocinado esa carne y de quién tiene la culpa de que no esté sellada. En cuanto se ve la pieza, varios foreros coinciden en lo mismo: la sartén no estaba lo bastante caliente. Y a partir de ahí, el hilo se parte en dos: los que defienden el punto del cocinero y los que le mandan de vuelta a la cocina.
Qué se ha sabido
El autor del chuletón responde a las críticas con una frase que se repite:
está al punto. Lo dice así, sin más. Y añade que lo sirve en plato Paco, Arcoroc y Duralex. La mención a la vajilla desata una pequeña línea de complicidad generacional: alguien recuerda que son
míticos y otro dice que cuando alquiló su casa y empezó a ver esas cosas
alguna lagrimilla se le escapó.
El pan también entra en juego. Con esos tomates de huerta, alguien pide más pan y encima de hogaza. La respuesta es que siendo pan bueno,
¿por qué te pones tan poco?. El detalle del pan como termómetro de la generosidad en la mesa vuelve a aparecer.
El aceite tiene su propio capítulo. Un forero acusa a otro de usar
ese lenguaje cursi y refinado por decir AOVE en vez de aceite de oliva virgen extra. El acusado responde que no suele usar esa abreviatura. Otro participante entra con cifras: tiene
50 litros de aceite ecológico y
30 del montón del virgen extra, y sostiene que la diferencia se nota
hasta en el olor. Suma
80 litros en casa. El mismo forero confiesa que lleva
una litrona y va por la segunda botella de vino en la misma jornada. Y suelta que lleva
24 horas sin comer, que no es coña, porque se está preparando para algo que no termina de explicar.
El vino también aparece en otra intervención: alguien dice que con la botella tendría bastante. Y hay quien pregunta directamente si esas 24 horas sin comer son por una colonoscopia.
La partida de Hearts of Iron 2 por internet y los ejercicios de cuello se mencionan como plan de sobremesa. Alguien pregunta si el forero es extremeño, luego gallego, y la respuesta aclara que es castellano. El dedo también tiene su momento: preguntan qué le pasa en el dedo y la respuesta es
necrosis pubica, sintomatología clásica.
El precio del chuletón queda en el aire. El autor pregunta cuánto creen que se gastó y nadie acierta. También anuncia que mañana soltará
un truñazo y que no quedarán más que los huesos.
Dónde está la bronca
La bronca principal es la sartén. Un forero lo dice sin rodeos:
la próxima vez calienta bien la sartén antes de soltar encima la carne. Pero bien bien, no solo un poco. Otro insiste en que la carne se ha echado con la parrilla o el perol frío y que así no se sella. Y un tercero remata:
lo mejor de los chuletones es el churruscao, el exterior todo achicharrao que te cruje en la boca. Tu carne está guisada, cocida… como hervida.
El autor no rectifica. Mantiene que está al punto y que para él así es como debe estar. La discrepancia es irreducible: unos hablan de sellado y costra, él habla de punto. No hay acuerdo posible porque no están discutiendo lo mismo.
La segunda bronca es el lenguaje. Un forero acusa a otro de usar un lenguaje
cursi y refinado por abreviar AOVE. El acusado se defiende diciendo que no suele usar esa palabra. La discusión no va de aceite, va de cómo se dice el aceite.
Hay un momento de tensión más personal cuando alguien dice que es triste no saber hacer la carne y no darse cuenta. La respuesta del autor es dura y el hilo se calienta. Pero el grueso de la discusión sigue siendo culinario.
La falta de mantel también aparece. Alguien suelta que
ni un mantel, qué triste es ser pobre. Es una línea que se comenta de pasada y no genera más debate.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora el hilo iba de la temperatura de la sartén y del punto de la carne. En este tramo entra el aceite con cifras concretas:
80 litros en casa de un forero,
50 ecológicos y 30 del montón. También entra el vino con una confesión de
una litrona y dos botellas en la misma jornada. Y entra el ayuno de
24 horas que alguien relaciona con una colonoscopia.
La vajilla Paco, Arcoroc y Duralex deja de ser una broma y se convierte en un pequeño momento nostálgico: alguien dice que al ver esas cosas en su casa alquilada se le escapó una lágrima. El pan también gana peso: ya no es un acompañamiento, es motivo de reproche por la cantidad.
El precio del chuletón queda como incógnita. El autor lo pregunta y nadie lo acierta. Es el único dato que se pide y no se da.
Lo que se dice del punto y del sellado
Un forero sostiene que la carne está
medio hecha por dentro y medio hecha por fuera. Otro dice que así no se sella. El autor responde que está al punto. No hay más. La discusión sigue sin resolverse y el chuletón ya está comido.