México DF y Centroamérica: caro, blindado y con carreteras imposibles
¿Qué encuentra un español que recorre México DF y Centroamérica con los ojos de un analista? Una región que desmonta tópicos a base de contrastes: gente amable y hospitalaria, sí, pero también desigualdad brutal, una seguridad que se compra a golpe de vallas electrificadas y unos precios que en varios países se acercan o superan a los estándares europeos.
El blindaje como política urbana
El rasgo que más llama la atención no es la pobreza, sino cómo la protegen: concertinas, cámaras, rejas hasta en las chimeneas. Las casas parecen preparadas para un asedio y los colegios exhiben más perímetro de seguridad que la base de Rota. La inseguridad, siempre según la crónica, es mucho más acusada en las ciudades que en el campo. Hay quien sostiene que una sociedad con poca confianza hacia el otro acaba condenada al fracaso. Costa Rica aparece como la excepción: más segura que el resto de la región.
Precios de Europa con el transporte de otro siglo
Lo segundo que sorprende es el coste de vida: países caros incluso para un bolsillo europeo. Y sin embargo el entorno es privilegiado: clima de montaña, trópico, playas, ríos y selvas bien conservadas. La comparación con Canarias sale malparada. Pero el transporte lo estropea: infraestructuras penosas y recorridos que solo se completan con 4x4. La policía en Panamá cierra el recorrido con una impresión que nadie se atreve a terminar.
A la pregunta de qué país elegir para retirarse con una pensión, el relato queda a medias entre Uruguay y Paraguay. El único consenso: la región no se parece a lo que cuentan los folletos. Tampoco a lo que contaba el relato oficial. El paraíso barato, resulta, tiene vallas electrificadas. Y eso, en el fondo, es toda una declaración de intenciones.