Del ASIR a barrendero: por qué una FP informática termina en oposiciones
Tiene 32 años, un FP Superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red (ASIR) y un diagnóstico: "Profesión totalmente fagocitada por la IA". Su respuesta es opositar, aunque sea a barrendero. No es un caso raro. Es la fotografía de una generación que, ante la volatilidad del sector privado tecnológico, busca en lo público un salvavidas.
El camino, según quien ya lo ha recorrido, no es imposible. Las oposiciones del grupo C1 de la AGE se aprueban con una hora diaria de estudio durante un año o dos. Método: test y esquemas. "Parecido a sacarse el permiso de conducir". Pero la geografía pesa. Para un canario, la opción racional no es mudarse a Madrid, sino optar a plazas locales: barrendero municipal o portuario. Sueldos dignos para la dificultad del examen.
La ironía no oculta la decisión. Quien tenía un perfil técnico se plantea ahora un puesto sin relación con su formación. "Me vale cualquier cosa", resume el protagonista. Y es que la situación es crítica. El dilema no es si opositar merece la pena, sino si queda otra salida. La previsión es que más personas sigan esta ruta. El problema vendrá cuando las plazas escaseen.