No conozco el mercadillo valenciano, pero ya he acudido varias veces al madrileño, y me lo imagino parecido.
Creo que los numismáticos de mercadillo son gente que pretende vivir de espaldas al mundo real: como si no existiera internet. Así que sólo compiten en precio entre ellos, con el del puesto de al lado, y no levantan la vista para ver que en realidad compiten contra el mundo entero.
Por otra parte, el ambiente está bien, y es muy agradable hablar de monedas con gente que sabe (unos más que otros). Además, al ser muyer todavía se paran más en darme explicaciones, supongo que porque no es la clientela más frecuente.
Pero comprar, ya no compro casi nada. Una cosa es que me haga gracia la nostalgia años 40 del mercadillo, y otra que vaya a pagar las cosas por encima de su valor.
Y es una lástima, porque si me costara lo mismo (o ligeramente más) que comprar por internet, preferiría comprar las monedas en el mercadillo, no sólo por los gastos de envío.
Pero no quieren vender monedas, se empeñan en ir a la ruina, por lo visto.