Pues ya sólo falta que cierta gente lo admita. 😉
¿Qué es lo que hay que admitir?. Planteas un escenario idílico y paradisiaco: esta sociedad quiebra y todos felices sin nada. Asi que a empezar de cero.
Eso es una paparruchada. Para alimentarnos alguien tendrá que plantar trigo. para movernos alguien tendrá que enganchar la mula y tirar de ella. Se ha hablado hasta la saciedad de que una economía de trueque no puede funcionar, luego se necesita un elemento que haga de moneda y que sirva para el intercambio de todo tipo de mercancías.
Hasta ahora y desde que existe la historia, como moneda universal de cambio ha funcionado bien el oro y la plata. ¿no parece lógico que siga siendo el oro y la plata la moneda comunmente adoptada por la sociedad?. El panadero zimbaweño no tiene oro, pero tiene pan y sólamente se lo da a quien le da oro.
¿Se te ocurre otra forma de intercambio?
La cuestión es que algunos estamos convencidos de que los papelitos de colores, como en Zimbabwe, llegarán a tener escritas cifras de 9 ceros es decir: no valdrán ni por su poder calorífico para ser usados como combustible.
Por lo tanto preferimos ir cambiándolos por oro/plata, en la medida de que no interferimos con los gastos imprecindibles para vivir: ir al cine, viajar, disfrutar de la vida, pagar la hipoteca, etc etc...
Si pasa lo que nos tememos (billetes con nueve ceros) nuestros metales nos harán reirnos de esa inflacción. Si nos equivocamos, pues nos convertimos en adorables ancianitos vendedores por ebay, o les dejamos a nuestros nietos el seguro de vida anticrisis ya montado.
Y a dormir a pierna suelta.
¿Crisis? Casi que venga cuanto antes y cuanto más fuerte ¡más mejó!