No, no está preparado. Y no por falta de cigot, sino por falta de costumbre. España lleva cuatro décadas viviendo en una burbuja de seguridad que ya no existe en medio mundo.
Lo que el español promedio no tiene:
- Calle. El mexicano medio sabe leer el terreno, sabe cuándo no mirar a los ojos y cuándo no entrar en según qué colonia. El español medio pasea por su barrio como si fuera una zona azul permanente.
- Redes familiares densas. En Iberoamérica la familia extensa es el verdadero Estado. Aquí esa red se ha ido deshilachando a base de individualismo y subvención.
- Tolerancia al fallo institucional. Aquí todavía se llama al 091 y te crees que van a resolver algo. Allí ya sabes que no van a venir, o vienen tarde y mal.
- Capacidad de autodefensa real. Nula. Reprimida por ley, por cultura y por convencimiento de que "eso le pasa a otros".
Lo que sí tiene el español promedio: una fe ciega en que el sistema le va a proteger, un Estado que le ha vendido eso a cambio de impuestos, y una generación joven que no ha olvidado nada porque no ha vivido nada.
¿Qué pasará si llega aquí? Pasa lo de siempre, y se ve venir:
- Fase 1: negación. Se dirá que son casos aislados, que la culpa es de la desigualdad, que hay que invertir en prevención. Los telediarios elegirán muy bien qué sucesos poner y con qué adjetivos.
- Fase 2: huida. El que pueda, se muda a urbanizaciones cerradas, a municipios tranquilos, a otro país. La clase media, que es la que sostiene todo, se pira. Siempre ha sido así.
- Fase 3: demanda de orden. La misma gente que hoy aplaude la laxitud pedirá palo. Y entonces aparecerá alguien que lo dé, sin preguntar demasiado. Ese es el patrón histórico universal: cuando el Estado no protege, la gente no pide libertad, pide que venga alguien a poner orden.
Y ojo con el escenario híbrido, que es el más probable: no hace falta que España se convierta en Sinaloa. Basta con que determinados barrios y determinadas zonas de costa se conviertan en territorios donde el Estado no entra y la ley de la calle manda. Eso ya está pasando en algunos sitios, y no es opinión, es lo que dicen las estadísticas de incivil concentrada por distrito y la propia Policía cuando habla de "puntos zainos". Islas de descontrol dentro de un país tranquilo. Eso se aguanta más tiempo, pero corroe igual.
Compara lo que pasó con el menudeo de sustancia ilegal en los 80: llegó una generación sin red, sin herramientas, y el Estado miró para otro lado hasta que se le fue de las manos. Blanes, etnianos, chabolismo, droja, olvido. Aquello dejó pueblos enteros tocados. Pues imagínate lo mismo pero con armas, cárteles y una cultura de violencia importada que no se avergüenza de sí misma.
El langosto medio no está preparado ni para pagar la luz, como para gestionar un traficante-territorio.