Mi opinión sobre el futuro del oro

Desde ya anticipo mi opinion desfavorable al planteo del OP

Lo que este brulote plantea, disfrazado de prudencia, rezuma el mismo aroma rancio de los augurios de quien, habiendo olido humo, cree estar oliendo el incendio del mundo.

Su autor pretende sonar sensato —“no soy infalible”, “solo planteo un posible escenario”—, pero en el fondo destila un pesimismo casi cósmico: un universo financiero gobernado por ballenas invisibles que devoran a los ingenuos mientras el oro, se sigue defecando de risa y como de costumbre hace lo inverso de lo que se pronostica.

El argumento central es un clásico de las catástrofes: todo está podrido y manipulado. Si sube, es trampa. Si baja, es conspiración. Si se mantiene, es preludio del desastre. Este tipo de razonamiento circular,basicamente menso, convierte cualquier resultado en confirmación del miedo. En otras palabras, el autor no analiza el mercado, sino que exorciza sus propias frustraciones bursátiles.

Esa supuesta “sabiduría amarga” —la del que vendió su oro justo antes del auge— se traduce aquí en una especie de venganza intelectual: una advertencia a los demás de que todo lo que brilla está podrido. La visión de que los ETF son papel sin respaldo y los bancos centrales unos ilusionistas de lingotes refuerza un relato de decadencia sistémica: el dinero no vale nada, el oro está inflado, y los ricos —esas “ballenas”— bailan sobre los huesos de los pequeños inversores.

Y desconfiemos del cierre conciliador (“comprar oro físico es buena idea, pero solo a largo plazo”), ya es tarde: lo que queda es la sensación de que el sistema financiero mundial no es un mercado, sino un teatro del absurdo donde el público paga por ver cómo se esfuma su propio dinero.

La ironía (o ridículo) es que, si todos los que leen este espiche creyeran su diagnóstico y dejaran de invertir, el desastre que imagina finalmente ocurriría , pero por pura profecía autocumplida.
 
Desde ya anticipo mi opinion desfavorable al planteo del OP

Lo que este brulote plantea, disfrazado de prudencia, rezuma el mismo aroma rancio de los augurios de quien, habiendo olido humo, cree estar oliendo el incendio del mundo.

Su autor pretende sonar sensato —“no soy infalible”, “solo planteo un posible escenario”—, pero en el fondo destila un pesimismo casi cósmico: un universo financiero gobernado por ballenas invisibles que devoran a los ingenuos mientras el oro, se sigue defecando de risa y como de costumbre hace lo inverso de lo que se pronostica.

El argumento central es un clásico de las catástrofes: todo está podrido y manipulado. Si sube, es trampa. Si baja, es conspiración. Si se mantiene, es preludio del desastre. Este tipo de razonamiento circular,basicamente menso, convierte cualquier resultado en confirmación del miedo. En otras palabras, el autor no analiza el mercado, sino que exorciza sus propias frustraciones bursátiles.

Esa supuesta “sabiduría amarga” —la del que vendió su oro justo antes del auge— se traduce aquí en una especie de venganza intelectual: una advertencia a los demás de que todo lo que brilla está podrido. La visión de que los ETF son papel sin respaldo y los bancos centrales unos ilusionistas de lingotes refuerza un relato de decadencia sistémica: el dinero no vale nada, el oro está inflado, y los ricos —esas “ballenas”— bailan sobre los huesos de los pequeños inversores.

Y desconfiemos del cierre conciliador (“comprar oro físico es buena idea, pero solo a largo plazo”), ya es tarde: lo que queda es la sensación de que el sistema financiero mundial no es un mercado, sino un teatro del absurdo donde el público paga por ver cómo se esfuma su propio dinero.

La ironía (o ridículo) es que, si todos los que leen este espiche creyeran su diagnóstico y dejaran de invertir, el desastre que imagina finalmente ocurriría , pero por pura profecía autocumplida.


Cuando alguien no tiene argumentos para rebatir algo, la única defensa que tiene es atacar al contrario.

Su respuesta demuestra que usted es lo mismo que critica. Tiene un dogma y todo aquello que lo ponga en duda está mal.

De todo lo que ha dicho solo dejare un apunte. Como ya he escrito anteriormente vendí mi oro para hacer la que seguramente haya sido la mejor inversión de mi vida. Le saque un +50%, no fue una mala operación que se diga. Lo de las defecadas del pasado fue por una tontería que hice en 2020, y por eso me interesaba compensar en este ejercicio.

Creo que mi post no va a influir a nivel global en los inversores como para provocar una profecía autocumplida.

Veo talento en usted para la novela. Siga escribiendo si así lo desea, pero le pido que lo haga en otro sitio.
 
Última edición:
Veo talento en usted para la novela. Siga escribiendo si así lo desea, pero le pido que lo haga en otro sitio.
Gracias MadMax,muy gentil.
Efectivamente lo seguiré haciendo, cuando y donde se me antoje, eso sí, como precaución contra farsantes, procederé a ignorar a los mentirosos.
You first.
Bye
 

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