La Galicia identitaria que reivindica fogar, raza e lingoa
La corriente identitaria gallega que fusiona tradicionalismo, europeísmo y culto a la raza ha encontrado un nuevo impulso en organizaciones que se declaran sucesoras de la Ultreya, una agrupación juvenil fundada en febrero de 1932 en Noia. Su emblema, el trisquele, resume el programa: fogar, raza e lingoa. El mensaje cala en un sector que ve la inmi gración y la baja natalidad como amenazas existenciales, y reclama una "remigrazón" como única solución.
Ultreya: el origen del identitarismo gallego
Ultreya nació como una organización juvenil galleguista con similitudes a los boy scouts, pero politizada. Su fundador, Álvaro das Casas, definió los tres pilares: "fogar, raza e lingoa". El decálogo original incluía frases como "Porque amo a Galiza con toda a miña ialma, adicareille os meus millores esforzos pra tornala eternamente feliz" y "Porque estou afincado ao chan nativo e endexamais hei crebar as ligazóns coa miña xente, manterei sempre aceso o fogo do meu lar". La organización se disolvió con la Guerra Civil, pero sus ideas han perdurado.
El trisquele y la simbología céltica
El trisquele, emblema de Ultreya, representa las tres extremidades de la identidad: tierra, raza y tradición. Los actuales grupos identitarios lo utilizan junto con otros símbolos célticos, como el henge de A Roda en Barreiros (Lugo), considerado el primer henge documentado en la península ibérica fuera de las islas británicas. También se vinculan con la Irmandade Druídica Galaica, que practica un neodruidismo basado en las "orixes celtas" de Galicia.
De Ultreya al MRA: la renovación del discurso
En la actualidad, el Movimiento de Resistencia Alternativa (MRA) Galiza y otras organizaciones han retomado el legado, celebrando solsticios y promoviendo la "Europa das etnias". Publican mapas que dividen el continente en etnias, con los gallegos como "atlantomediterráneos". Rechazan la Agenda 2030 y la inmi gración, y defienden la remigración como única solución al declive demográfico. En redes sociales, muestran activismo en universidades y actos públicos.
Críticas y controversia: ¿nancy o tradición?
Las críticas no se han hecho esperar. Varios sectores denuncian que el uso de simbología céltica y el culto a la raza esconden una ideología de corte nacionalsocialista. Se señala que el trisquele y los discursos sobre pureza racial recuerdan al "socialismo alemán de entre guerras". Los defensores niegan estas acusaciones y se reivindican como continuadores del galleguismo histórico, aunque su discurso sobre la inmi gración y la raza genera un rechazo frontal en la mayoría de la sociedad gallega.
La pregunta que queda en el aire es si este identitarismo logrará movilizar a una base social significativa o se quedará en una corriente marginal. Por ahora, la natalidad gallega sigue en mínimos y la inmi gración crece, dos realidades que chocan frontalmente con su proyecto de "remigrazón".
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