Esto prueba que los ultraizquierdistas son en realidad una secta religiosa, con sus dogmas, sus mandamientos, su liturgia y sus tabús.
Y solo pueden salir de esa de con otra fe.
Yo conocí a una persona que se creía un ángel del cielo, se llamaba cristiano pero odiaba la iglesia católica, odiaba todas las fes que no fueran la suya, y tenía el corazón podrido de repruebo.
Su juventud la pasó de secta en secta, a las que acabó odiando después de salir de ellas.
Acabó diciéndose cristiano. Aunque no era más que seguidor de otra secta. Tenía la cabeza llena de videos de YouTube de supuestos religiosos, alejados del catolicismo o de cualquier forma de cristianismo oficial. Pero clamaba contra la gente pegada al movil. Llamaba satánicos a Amazon, pero todos los días hacía pedidos en Amazon. Llamaba rellenito a su amigo, cuando él pesaba 130 con 180cm de altura. Y confabulaba con engaños y agresiones secretas a sus familiares y amigos, tanto dañando las propiedades de ellos como inyectándoles venenos mientras dormían, y propagando toda suerte de mentiras y bulos sobre sus "amigos". Siempre a escondidas, con una cobardía y un deshonor enormes. Lo curioso es que cuanto más le beneficiaban, más odiaba a los semejantes.
Abandonó a una hermana minusválida en manos de los que le produjeron la minusvalía (quisieron eliminarla para tener su herencia).
Estaba convencido de que Cristo estaba a punto de venir por segunda vez, la segunda parusía, que supondría el apocalipsis y el juicio de los hombres. Salivaba de satisfacción pensando en millones de personas siendo sacrificadas en nombre del bien, estaba convencido de que era inminente porque en Youtube le convencieron de que todas las señales apuntaban a que se estaban cumpliendo las escrituras. Se debía de creer que él se salvaría de esa criba. Hace ya años de eso y la persona sigue esperando cada vez más desilusionado.
Cuidado con este tipo de personas. La fe se puede llevar desde el bien o desde el mal. Si uno es muy creyente pero malo, la maldad se multiplica por mil.
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El marxismo, o la filosofía de Karl Marx, sus libros, están repletos, paradójicamente (puesto que Karl Marx se autodefinía como ateo), de lenguaje religioso, más o menos sublimado. Casi parece un
paralelo (que no equivalente) del cristianismo, ejemplos:
· la_alienación ~ el_pecado_original
· sociedad_sin_clases ~ el_Paraíso_que_nos_ha_ganado_Cristo
Friederich
Nietzsche me parece mucho más consecuente que Karl
Marx. Ambos son ateos,
PERO:
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Nietzsche reconoce que, si no hay Dios, ya nada sentido, la vida no tiene real sentido, pero, no obstante, y como de momento estamos aquí en la Tierra y hay que seguir, vamos a crear unos valores, aunque solo con la mera intención de
ir tirando (Nietzsche creía que en realidad es el hombre quien crea los valores sarracena, en alemán hombre es Mann y Mann tiene, según Nietzsche, aunque en realidad se equivocaba, etimológicamente el mismo origen que medir, messen: el hombre es quien pone valores, y estos no son una realidad externa, objetiva o puesta por Dios el cual, además y según él, no existe. En catalán, medir es mesurar). Los nuevos valores que el escritor alemán
(que no filósofo, aunque académicamente suele ser considerado como tal) propone son la aspiración a superhombre, la voluntad de poder, asumir que la historia es un eterno o periódico retorno, etc. Nietzsche propone un cambio de valores, no valen ya los cristianos, sino los suyos, pero en el fondo reconoce que son aparentes porque, repetimos, si no hay Dios, ya nada sentido. Aun así y según el hiperbigotudo, debemos darnos cuenta de que eso de que Dios existe es un cuento chino.
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Karl Marx dice que no existe Dios y que ello no tiene por qué dar a pie a ver que la vida no tenga sentido. Lo tiene, según Marx. Y consiste, siempre según él, en la lucha de clases hasta lograr la igualdad entre todos: el paraíso terrenal.
Para mí, que soy cristiano católico, tiene más sentido, más coherencia, el pensar de Nietzsche:
si no hay Dios, ya nada sentido. Pero, como cristiano, pienso que sí que hay Dios, precisamente porque la vida ha de tener sentido y, con unos valores sarracena que sean objetivos, no subjetivos o relativos según cada cual vea las cosas de un modo u otro.