Eric Finch
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Ministros que no hablan entre ellos
27/08/2026Ignacio Camacho-ABC
- Robles ha roto la línea exculpatoria del Ejecutivo. Su comparencia desmonta la tesis de las «cosas que ocurren’ sin que nadie pueda impedirlo»
La titular de Defensa ha roto la línea exculpatoria del Ejecutivo. Su comparencia en el Parlamento desmonta la tesis de las ‘cosas que ocurren’ sin que nadie pueda impedirlo, teoría que el PSOE sólo se aplica a sí mismo –apagón, tragedia de Adamuz, etc– mientras carga al adversario con las culpas de cualquier desastre sobrevenido. Sobre la gestión posterior al asalto faltan muchas explicaciones, pero de momento ya existe como mínimo un reconocimiento explícito de un grave despiste preventivo. Ningún ciudadano en su juicio puede creer en la invisibilidad de ochenta mil individuos concentrados en un punto fronterizo crítico. Sobre todo si ese punto está en Jovenlandia, donde nada sucede sin que el régimen lo sepa y dé permiso.
Incapaces de desmentir a Robles, los portavoces oficialistas divulgan ahora el argumento de que las dos versiones pueden ser complementarias. Que hubo, en efecto, informes de la llegada a Castillejos de contingentes decididos a burlar a nado la valla, pero con una estimación numérica a la baja que no permitió a Interior estimar la verdadera dimensión de la avalancha. El secreto que cubre a los reportes de inteligencia ofrece margen a Marlaska –que cuenta con el amparo de la Moncloa– para insistir en que no fue advertido de una ocupación a gran escala. No cuela; en los días previos ya se habían producido suficientes intentos de cruce para hacer saltar la alarma. Y Vivas, el presidente ceutí, formuló varias advertencias no escuchadas.
De cualquier modo asombra que la evidente descoordinación entre las principales autoridades encargadas de la seguridad del Estado no constituya motivo para su cese inmediato, forzado o voluntario. Sánchez tiene en su Gabinete a dos ministros que se guardan viejos agravios de su etapa de magistrados, y ese mutuo y conocido antagonismo, que en la Guardia Civil ha provocado conflictos palmarios, interfiere y perjudica el objetivo común de sus respectivos cargos, que consiste en proporcionar adecuada protección a los ciudadanos. Quizá la vista fuerte ante este anómalo enfrentamiento interno obedezca al afán de no empeorar las condiciones de un mandato asediado por los escándalos. O simplemente de evitar que los reproches alcancen a la cúpula del liderazgo.