nada2
Madmaxista
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Gracias por su razonada respuesta.Disiento enfáticamente con cada uno de los conceptos vertidos en su post,mi aporte del que ha leído solo aquello acorde a su prejuicio, lejos de ser humo, apunta a una realidad compleja y a un camino necesario para Europa, que aún puede y debe recorrer antes que la marea de la Historia los mande al cuarto de los trastos vistosos pero inservibles.
Voy a repetir y enfatizar algunos conceptos que usted no le ha prestado la debida atención.
Es cierto que China ha experimentado un crecimiento impresionante y tiene fortalezas innegables.
Sin embargo, calificar mi afirmación como una simple "simplificación maximalista" es, en sí mismo, una simplificación.
Yo he conocido implícitamente el avance chino, pero subrayo que no es un dominio absoluto en todos los aspectos, mis menciones a fortalezas estratégicas, tecnológicas, culturales y políticas de EE.UU. y Europa no son negaciones de la realidad, sino un recordatorio de que la competencia global es multidimensional.
La "vieja Europa" puede haber cambiado, pero su legado de pensamiento crítico, su infraestructura de investigación y desarrollo (aunque necesite inversión), y sus valores democráticos siguen siendo activos valiosos, y solo los derrotistas quieren ignorarlo.
Su ejemplo sobre la dificultad de criticar sin ofender puede tener algo de verdad en ciertos contextos, pero generalizarlo como la norma en toda Europa es exagerado.
Si bien existen sensibilidades y debates sobre los límites de la libertad de expresión, las democracias europeas, en general, protegen este derecho fundamental.
Compararlo directamente con la situación en China en este aspecto es una diferencia cualitativa significativa. La innovación, como dije reiteradamente, se nutre de la crítica y el debate abierto, valores que, aunque imperfectos, están mucho más arraigados en Europa que en sistemas autoritarios.
Usted tacha de "humo" mi idea de reconstruir la competitividad sin renunciar a los valores.
Sin embargo, yo no he planteado una dicotomía excluyente, lo que dije y usted prefirió ignorar, es que la competitividad a largo plazo se construye sobre ciertos valores, como la innovación impulsada por el pensamiento libre y la creatividad fomentada por las humanidades, reducir la discusión a lo que "funciona" y lo que "no funciona" ignora la dimensión ética y social del pogre.
¿A qué coste queremos esa competitividad si implica sacrificar libertades y derechos?
Yo, he señalado desafíos estructurales reales, no huelo ningún humo en el envejecimiento poblacional y la deuda pues son preocupaciones tangibles y mirar para otro lado, no las hacen desaparecer.
Sin embargo, su afirmación de una "falta estructural de libertades" que limita la innovación disruptiva” es discutible.
Si bien puede haber rigidez institucional, las bases de la libertad individual y la propiedad intelectual, cruciales para la innovación, son sólidas en Europa.
La comparación con China en términos de libertades es, nuevamente, una simplificación que pasa por alto diferencias fundamentales en los sistemas políticos y sociales.
En cuanto a ingenieros y patentes, si bien China tiene un volumen impresionante, la calidad y la originalidad de la innovación no se miden solo por la cantidad.
El "desprestigio" de las STEM que menciona es una percepción que varía según el país y el sector, y la necesidad de "inteligencia dura" no excluye la importancia de la diversidad de pensamiento y enfoques.
Su escepticismo sobre la reindustrialización inteligente y su crítica a posibles favoritismos en la asignación de presupuestos son válidos y requieren vigilancia.
Sin embargo, la idea de apoyar sectores estratégicos y diversificar cadenas de suministro no es inherentemente corrupta, se trata de una estrategia para fortalecer la autonomía y la resiliencia económica.
Los ejemplos que menciona, como el móvil de la bellota o el coche eléctrico Hiriko, son casos puntuales de proyectos fallidos que no invalidan la necesidad de una política industrial estratégica.
Es cierto que la burocracia y las regulaciones pueden ser un obstáculo para las startups, la necesidad de un marco regulatorio ágil, en mi opinión es una prioridad insoslayable.
Mi crítica a la "exterminación" de los reguladores de la UE es, obviamente, una hipérbole. El objetivo es una regulación inteligente que fomente la innovación en lugar de sofocarla.
La complejidad regulatoria a nivel de Comunidades Autónomas es un desafío real que requiere simplificación y coordinación.
Su visión de que las colaboraciones siempre buscan un beneficio es realista, yo no planteo una colaboración altruista, sino una estratégica donde la suma de recursos, talento y experiencia de diferentes regiones puede abordar desafíos comunes de manera más efectiva.
La crítica sobre la supuesta "ausencia de talento" en la UE es injusta, Europa tiene una rica historia de innovación y sigue produciendo talento de clase mundial, aunque retenerlo y atraerlo requiere políticas adecuadas, no hace falta ni disuadir, ni expulsar, menos aún, instalar visiones apocalípticas, a los viejos como usted no los afecta ya han dado lo que podían dar, pero a los jóvenes, que son nuestra esperanza, sí los afecta y de manera negativa. Y nadie quiere eso. ¿O sí...'?
Su comparación con las políticas de Trump al mencionar estándares laborales, medioambientales y de transparencia es interesante.
Sin embargo, la idea de reciprocidad y de exigir ciertos estándares no es inherentemente proteccionista.
Busca crear un campo de juego más equitativo y promover valores compartidos en el comercio internacional. Si bien puede haber debates sobre la implementación y el impacto de estas políticas, la intención de no competir a la baja en términos de derechos laborales o protección ambiental es defendible desde una perspectiva ética y social.
Calificarlo de "poco cristiano" es una interpretación personal de una estrategia económica momentánea.
En ningún lado de mis aportes en el hilo, se infiere que la situación actual debe ser enfrentada temerosamente, sino con una comprensión clara de los desafíos y las fortalezas, por el contrario usted postula la inacción o la resignación,que claramente no son la respuesta. Eso es inaceptable.
La "inteligencia" en la competencia implica inversión estratégica, fomento de la innovación y defensa de los propios intereses.
El "cansancio" de EE.UU. y su intento de "frenar" a China son precisamente la respuesta a una competencia percibida como desigual.
Mi analogía histórica sobre los imperios que se rinden antes de luchar es pertinente y su crítica a la UE como una mera "chica" que sigue las órdenes, me da la razón, es dura pero refleja una percepción fatalista de falta de autonomía estratégica, de rendición, lisa y llanamente.
La suspensión de aranceles entre EE.UU. y China que se menciona es un ejemplo de cómo las grandes potencias actúan en función de sus intereses, y la UE necesita definir y perseguir los suyos con mayor determinación, flexibilidad,y energía...carácter se llama.
Rechazo su injustificado ataque personal reduciendo mis ideas a una mera estrategia para vender un libro (ya lo vendí por otra parte, se lo recomiendo...) u obtener subvenciones. eso es una descalificación ad hominem que no aborda el fondo de mis argumentos. Eso sí es humo distractivo...
Si bien esos pueden ser objetivos secundarios, sus reflexiones sobre la competitividad europea, la innovación y los desafíos estructurales son relevantes para un debate más amplio.
La inadecuada recomendación final que me hace, si soy joven e inteligente, de "irse al primer mundo" refleja una frustración comprensible ante la evaporación de oportunidades en España/Europa, pero no invalida la necesidad de abordar los problemas que me he permitido señalar, con la idea de ser leído por personas inteligentes y pragmáticas, el fundamentalismo económico no parece ser la solución mas recomendable..
Contemporizando, creo que sus críticas reflejan preocupaciones legítimas sobre la situación actual de Europa, y particularmente la de España, pero su análisis tiende a simplificar, y descalificar, la complejidad de los argumentos que le expuse reiteradamente tanto a usted como a Nefersen, que descartan prematuramente, casi sin pensar, la posibilidad concreta e imperiosa de impulsar una drástica revitalización europea basada en la innovación, la defensa de sus valores y una estrategia competitiva inteligente, audaz y prepotente.
Destrozar al mensajero no elimina el mensaje, y el debate que he tratado de instalar en el hilo plantea prioridades cruciales si se pretende que en 100 años, Europa siga existiendo.
Saludos.
Lo vemos completamente diferente.
En 50 años o menos la Europa actual no existirá. Como ya no existe la Europa de hace 50, 40 años que yo conocí.
La corrupción, el nepotismo, el enchufismo, malgastar dinero público, no sale gratis.
Mi consuelo es que no se salvará ni el apuntador.
Karma lo llaman algunos.
En España y seguramente en Europa tuvieron que igualar por abajo porque por arriba es imposible. Se valoraba el esfuerzo y no los resultados o capacidades. Ahora los chinos y sus ingenieros nos comen y más nos van a comer....
España y la UE hacen planes a 4 años. En China los hacen a siglos vista, aparte de un CI promedio más alto y una "sociedad hormiguero"...
Hace muchos años salí, conocí y traté con chinos. Tienen algunos defectillos pero eficientes lo son un rato. Tampoco tienen demasiados escrúpulos.
Buenas suerte. Espero que acierte usted en todo y equivocarme yo, pero en los últimos 6 meses ha puesto la mitad de mis ahorrillos en empresas grandes USA porque le veo más futuro que a la UE y por supuesto que a España...