Estás usando un navegador desactualizado. Es posible que no muestre este u otros sitios web correctamente. Debe actualizar o usar un navegador alternativo.
Mochila de 72 horas: hasta dónde aguanta una casa sin agua ni luz
¿Para qué sirve de verdad una mochila de 72 horas? No para rehacer la civilización en un valle perdido, sino para cubrir el hueco entre el desastre y la llegada de la ayuda. Esa es la definición que ordena todo el asunto y la que se pierde en cuanto alguien saca el rifle.
El punto de partida lo pone una confesión incómoda. Quien abre el asunto empezó a prepararse tras pasar por el hospital con una neumonía que él atribuye a ese virus «que muchos dicen que no existe», y admite que hasta el día del apagón hubo cachondeo generalizado. Su inventario —varios filos, un frontal, velas de larga duración, mecheros en caja estanca, hornillo de pastillas, latas, liofilizados, dos botellas que llenaría en el momento y una manta americana del Ejército comprada de segunda mano— no es un catálogo de catástrofe.
Prepararse para el apagón no es prepararse para el fin del mundo
El matiz que más se repite: no es lo mismo una emergencia puntual que un colapso indefinido. Lo primero dura días; lo segundo, años, y confundirlos lleva a cargar 20 o 30 kilos a la espalda para acabar tirado a diez kilómetros de casa. La recomendación que gana peso es la modularidad: mochila para campamento y alimentación, cinturón con lo que hay que tener a mano (luz, silbato, guantes, herramienta) y un chaleco de pesca para prismáticos, radio y paracord. Lo que cualquier excursionista con oficio lleva desde hace décadas, solo que con otro envoltorio mental.
Hay además una idea que cuesta admitir: la ventaja real en una emergencia no es el equipo, es no estar donde se junta la gente. Alejarse diez o quince kilómetros y esconderse bien ya deja fuera a la mayoría de los competidores, que ni se moverán de su ciudad hasta que la cosa se les vaya de las manos.
El agua manda: 72 litros para beber y 50 para asearse
El dato que zanja discusiones: se aguantan semanas sin comer, pero sin beber el cuerpo se rompe en un día. Hay quien almacena 72 litros para consumo y 50 más para aseo —cifra que sorprende por lo doméstico del cálculo— frente a los que llevan dos botellas vacías «para llenarlas en el momento». Ese momento, si el grifo no funciona, no llega. Las botellas plegables de silicona aparecen como el invento barato para guardar agua, y las pastillas potabilizadoras o el filtro se debaten con la alternativa casera de la lejía y un gotero.
Del «Mad Max» a la riada: el escenario que sí ha ocurrido
Cuando la conversación se va a la violencia, aparecen las armas y las escopetas de caza. Y es ahí donde alguien enfría el ambiente: en el colapso real no se viven aventuritas con una botella de agua de supermercado; se mata por un plato de lentejas. El escenario que un participante trae como espejo —una riada en Valencia, con agua y comida cortadas, ascensores parados, medicinas sin reponer y saqueos— sirve de referencia.
La conclusión sobre las armas es más matizada de lo que parece: a distancia abierta, no conviene ponerse a tirotearse con un tirador de rifle.
Fuego, refugio y frío: lo que enseña dormir al raso
La lista de mejoras que va apareciendo es todo menos épica. Un poncho de alpaca que abriga y pesa poco. Calcetines de repuesto, porque los pies secos lo cambian todo. Bolsas zip para recoger agua. Un panel solar plegable de 28 vatios que pesa dos kilos y, en un día despejado, carga más rápido que un cargador de red. Y antes que una palanca, un zapapico. El camping gas se descarta frente a un hornillo tipo rocket o de pastillas; el de alcohol, dicen, «va lentísimo».
La experiencia que respalda todo esto no viene de un campo de tiro: viene de haber dormido un invierno en un coche en Valladolid con noches de -7 grados y semanas al raso en Bilbao con una nevada, con perros como única fuente de calor. En Lituania, cuentan, el frío se mide en perros.
Al final la pregunta queda donde empezó. Si la respuesta es huir de un edificio que se cae, media mochila sobra. Si es sobrevivir a un país sin agua corriente, el cálculo que más se repite es almacenar en casa mucha más agua de la que cabe en cualquier mochila. El resto, sencillamente, es ciencia ficción contada en primera persona.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Yo he pasado un invierno durmiendo en el coche en Valladolid con noches de - 7 grados.,tambien he pasado unas semanas durmiendo al raso, en la calle, en Bilbao y con una nevada.»
— Towy · Dormir a la intemperie en invierno
«son muy útiles las botellas plegables de silicona para almacenar agua potable, que puede escasear en vuestra zona. Sin comida se puede aguantar un tiempo razonable para poder buscar y encontrar ayuda. Sin agua, sobretodo en verano, no se dura dos telediarios.»
— Típico Catalán Agarrao · El agua como prioridad absoluta
«Yo tengo hornillo de alcohol y es una porquería, va lentísimo, no lo recomiendo. También tengo hornillo de gas que es el que uso a diario.»
— Towy · Hornillos de alcohol frente a gas
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Priorizar agua, evacuar y esconderse40%
Sin arma no se sobrevive al colapso30%
Mejor quedarse en casa y esperar30%
📌 DATOS
La mochila de 72 horas se plantea para aguantar hasta que la ayuda llegue a la zona en caso de desastre
Almacenamiento citado de 72 litros de agua para beber y 50 para aseo
Mochila de 35 litros para ir al monte a cazar
Panel solar plegable de 28 vatios que pesa unos dos kilos
Noches de -7 grados durmiendo en el coche en Valladolid
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué mochila es mejor para una evacuación, una táctica o una discreta?
La discreción gana en la mayoría de los casos. Quien abre el hilo reconoce que su mochila táctica puede llamar la atención y que «casi mejor algo que no llame la atención».
¿Qué pasa si la ayuda no llega pasadas las 72 horas?
El planteamiento inicial es que, si nadie llega tras esas 72 horas, la situación se complica de forma severa. El enfoque que defienden varios participantes es que una mochila de evacuación no está diseñada para un colapso de meses, sino para abandonar a pie la zona afectada y ponerse a salvo hasta ser rescatado.
📅 EVOLUCIÓN
Hace 352 díasArranca con un inventario doméstico y la duda de si 72 horas bastan sin ayuda externa
Primeros días del debateSe impone la distinción entre emergencia puntual y colapso indefinido de un país
2020El confinamiento se cita como precedente de escasez y tensión entre vecinos
A lo largo del hiloLa riada en Valencia se incorpora como escenario real de emergencia con cortes de suministros
Cierre del debateSe consolida el agua como prioridad absoluta y la modularidad frente al catálogo completo
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El inventario doméstico real de una mochila de 72 horas, partida por partida, con lo que sobra y lo que falta
✓El cálculo del agua de reserva en casa (72 litros para beber, 50 para aseo) y por qué el grifo es el punto de ruptura
✓La experiencia directa de dormir un invierno en un coche a -7 grados y cómo eso cambia la lista de prioridades
Este es un resumen del hilo. La discusión completa incluye 213 respuestas con datos, fuentes y análisis que solo están disponibles para usuarios registrados. Crea tu cuenta en 30 segundos para acceder al debate completo y participar.
Te estás perdiendo 213 mensajes
Esto es un resumen. El hilo original está entero ahí dentro.