Moncloa cierra la puerta a Palantir en empresas públicas y contratos
El Gobierno ha decidido excluir a la tecnológica estadounidense Palantir de futuros contratos con la Administración y empresas públicas, según fuentes de El Confidencial. La medida, que ha sido recibida con división de opiniones, responde a recelos sobre la vinculación de la firma con la inteligencia estadounidense y la protección de datos sensibles.
El veto que divide: seguridad vs. eficiencia
Para unos, la decisión es un acierto: no se puede poner al zorro a cuidar las gallinas, en alusión a la estrecha relación de Palantir con la CIA y el Pentágono. La empresa, fundada por Peter Thiel, ha construido su negocio sobre sistemas de análisis masivo de datos, y su presencia en organismos públicos españoles suponía un riesgo de filtración o dependencia estratégica. El argumento es que demasiado poder e independencia no se deja mangonear, y mejor fuera.
En el lado contrario, hay quien señala que el veto es puramente político y que Palantir ya está integrada en el Ejército español —como apunta un análisis de Newtral— lo que hace incongruente cerrarle la puerta en empresas públicas. Además, se critica que España se alinee con China en lugar de con Estados Unidos, en un contexto geopolítico donde la tecnología es arma de doble filo.
Un gigante incómodo con pies de barro
Palantir no es una empresa cualquiera. Su software Gotham y Foundry se usan para inteligencia militar y análisis de fraude. La ironía, como se ha señalado, es que mientras se le veta en lo público, ya opera en el ámbito castrense. La pregunta sin resolver es si este veto es real o un gesto político que no afectará a los contratos ya firmados.
Con los datos sobre la mesa, la decisión de Moncloa refleja la tensión entre soberanía tecnológica y alianzas geopolíticas. El debate queda abierto: ¿protección de datos o pérdida de eficiencia?