Tal vez escarmentar en cabeza ajena funcione:
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En este blog se habla mucho de compras y ventas de monedas, pero nunca se ha utilizado como lugar de anuncio para la venta de monedas. Esta va a ser la primera vez por dos motivos: quisiera echar una mano al vendedor y de la situación se puede sacar una lección aprendida importante.
Juan Bautista Climent (también conocido como Chiquitin) es un apasionado coleccionista de euros desde que éstos salieron en circulación. A base de mucho tiempo y de una considerable cantidad de dinero ha conseguido forjarse una colección en la que caben prácticamente todas las tiras y todas las carteras de todos los países, incluyendo muchas variantes y errores. A pesar de ser amplia, su colección no es de las de acumular: tiene estudiadas todas sus piezas y ha compartido muchísimo conocimiento con otros coleccionistas. Yo he aprendido mucho de él y algunas de las lecciones las he reproducido en el blog. Aquí se puede ver el listado completo de su colección.
El problema está en que ha caído enfermo y ve que su descendiente no tiene mayor interés en la colección (algo muy normal, por otra parte). Por lo tanto se ha planteado vender una colección que él estima por encima de los 100.000 euros (obviamente el precio de venta sería menor) y debe venderla como un único lote por el problema logístico de que no es viable para una persona enferma andar vendiendo semejante colección pieza a pieza.
No encuentra comprador. Yo le estoy echando una mano porque se lo merece, y tampoco lo encuentro. He hablado con varios comerciantes, algunos de ellos especializados en euros, e incluso con asociaciones y con casas de subastas. Ninguno ha mostrado interés por la colección, independientemente del precio al que se vendiese. La razón es que son monedas de venta muy difícil, de las que todos los comerciantes están surtidos y que encima pesan una barbaridad, por lo que habría que personarse en el domicilio de Juan Bautista para hacerse con las piezas. Desde el punto de vista comercial, todo lo malo que puede tener una colección lo tiene una colección de euros.
Algunos pensaréis que esto no puede ser así, ya que hay miles de coleccionistas de euros (desde luego más que de cualquier otro tipo de moneda) y por lo tanto será fácil encontrar coleccionistas interesados en euros. No es así: al coleccionista de euros le interesa la novedad. El día que salgan la moneda de 2 euros de Holanda de Cambio de Trono (la de la imagen, una pieza muy curiosa) cada comerciante pedirá unas cuantas decenas para vendérselas a los coleccionistas que tenga “fijos” y otras diez o doce para quedarse él. Esas diez o doce le pueden durar años porque en cuanto pasen unas semanas de la novedad la demanda de esas piezas se derrumba: el que las quiso tener ya las tiene y va a ser difícil que las pida alguien más. Por lo tanto, a ningún comerciante le interesan las “novedades pasadas” porque no se venden, igual que no se venden en los kiokos los cromos de la Liga 2004/2005.
Además, aun en el hipotético caso de que algún comerciante estuviese interesado, su oferta iba a ser por el facial de las monedas o muy poco más. La razón es que vender semejante colección es un trabajo exagerado y él necesita unos beneficios acordes a dicho trabajo. Por poner un ejemplo que lo explique mejor: si dos colecciones cuestan 100.000 euros, una está compuesta de 10 monedas de 10.000 euros cada una y la otra está compuesta de 10.000 monedas de 10 euros cada una, vender la primera supone un esfuerzo 1.000 veces menor que vender la segunda. Podríais pensar que es complicado encontrar a coleccionistas dispuestos a pagar 10.000 euros por un ejemplar, pero estaríais equivocados: si un profesional no los conoce, mal va.
Por otra parte, se me hace muy difícil pensar que un coleccionista de novedades vaya a realizar un desembolso de decenas de miles de euros. Más que nada porque no está acostumbrado a realizar compras de semejante tamaño, ni mucho menos. En ese aspecto difieren de los coleccionistas de moneda más antigua: yo conozco varios que no tendrían ni el más mínimo problema de hacerse con una colección importante como un solo lote si se trata de una buena compra. Por lo tanto, de nuevo los euros presentan otra desventaja: es muy difícil encontrar a un coleccionista final interesado en adquirir la colección.
En global, ya veis que coleccionar novedades no es ninguna buena inversión. El hecho de que sea interesante o no se puede argumentar (y esta es mi opinión), pero el que las coleccione que lo haga por gusto y placer, ya que lo normal es que el día que las quiera vender se encuentre con serios problemas. Claro está que ahora podríamos ir de listos y decir que si hubiese comprado duros de plata baratos u onzas en estos años se hubieran revalorizado y bla bla bla. Tampoco hay que creerse unos sabios porque a toro pasado todos acertamos las inversiones. Pero lo que es innegable es que si Juan Bautista tuviese una colección del mismo calibre pero de moneda anterior al siglo XX (desde duros de plata hasta moneda celta pasando por cualquier cosa intermedia), hoy en día tendría ofertas encima de la mesa y seguramente ya estaría la colección vendida. Podría haber ganado poco, mucho o incluso podría haber perdido dinero, dependerá fundamentalmente de lo que coleccionase y de lo hábil que hubiese sido comprando; pero de esta manera por la colección no le ofrecen ni poco ni mucho.
Si alguien está dispuesto a comprarla que escriba su mail en los comentarios y Juan Bautista se pondrá en contacto con él si lo considera. Yo me desentiendo en el pacto.