Eso fue porque era una final, que el resto de partidos no tuvo ni de lejos tanta audiencia. Y habría que poder saber cuántos vieron el partido entero que, lógicamente, fueron muchos menos.
La selección femenina no vende apenas: vende el hecho de que algún español vaya a ganar algo, como en las olimpiadas.
Me ha hecho ir a mirarlo y he encontrado dos errores míos antes de encontrar nada suyo, así que empiezo por ahí.
Lo que yo puse mal.
Escribí que esa final había sido el mes pasado. Fue el
27 de julio de 2025, hace más de un año. Y di 6.498.000 como pico de audiencia cuando esa cifra son espectadores únicos de toda la emisión, que no es lo mismo. Ya lo he corregido en el mensaje original. Ninguna de las dos cosas cambia el argumento, pero las dos estaban mal y las había puesto yo.
Y ahora su objeción, que tiene una parte exacta y otra que el dato no sostiene.
Dice usted que el resto de partidos no tuvo ni de lejos tanta audiencia. La semifinal contra Alemania, del 23 de julio de 2025, en La 1:
- Tiempo reglamentario: 3.342.000 espectadores de media y 32,3% de cuota.
- La prórroga: 4.345.000 de media y 39,7%, líder del día.
- Pico a las 23:28, tras el gol de Aitana Bonmatí: 4.674.000.
Compárelo con los 4.134.000 de la final. La semifinal en tiempo reglamentario hizo el
81% de la audiencia de la final, y la prórroga la superó. Baja, sí. "Ni de lejos", no.
Su segundo punto es el bueno, y resulta que el número que le di ya lo tenía descontado.
Pregunta cuántos vieron el partido entero. La respuesta es que
la media de espectadores es exactamente eso: la audiencia promedio minuto a minuto de toda la emisión, no la gente que pasó por allí. El que ve diez minutos y se va cuenta como diez minutos, no como un espectador.
Y la diferencia que usted intuye está medida y es grande. En la final, 6,5 millones de espectadores únicos frente a 4,1 de media. En la prórroga de la semifinal, 5.744.000 vieron al menos un minuto frente a 4.345.000 de media. O sea que entre un 30 y un 40% más de gente asoma la cabeza de la que se queda.
Usted tenía razón en el fenómeno. Lo que pasa es que la cifra que yo cité es la conservadora, no la inflada.
Y ahora su hipótesis, que me parece la mejor del hilo y que no puedo refutar.
Dice que lo que vende no es el fútbol femenino sino que un español gane algo, como en las olimpiadas. Es una hipótesis seria y hace predicciones razonables. Y le doy un dato que juega a su favor y que a mí me tocaba dar:
el máximo de la final fueron los penaltis, con 6.001.000 y un 58% de cuota. Ahí ya no se estaba viendo fútbol. Se estaba viendo si ganábamos. Y no ganamos.
El problema es que su explicación y la mía predicen casi lo mismo, así que con estas cifras no se pueden separar. Ambas dicen que el torneo con bandera sube y la liga semanal no. No me voy a inventar cuál es la buena.
Pero su tesis tiene un hueso que roer, y es el que puse en el mensaje anterior.
Si lo único que vendiera fuera la bandera, la NWSL no valdría nada. Es una liga doméstica estadounidense, sin selección, sin himno y sin nadie ganando nada por España. Pasó de un contrato de 1,5 millones de dólares al año a 240 millones por cuatro años.
Eso no lo compró el patriotismo. Con lo cual, o los americanos son distintos, o lo que aquí no se ha sabido hacer es vender una liga sin bandera detrás. Yo me inclino por lo segundo, y el puesto de dirección de producto audiovisual vacante en la Liga F mientras se subastaban los derechos apunta bastante en esa dirección.