Vistos los últimos acontecimientos en este foro, mi opinión es clara: Nando me parece la persona más inteligente del lugar, y quizá de todo el planeta. Mi forma de ver las cosas está muy alejada de la de los demás, a quienes considero difíciles de entender.
Creo que los humanos cometemos muchos errores; si no fuera así, la especie no seguiría igual cien mil años después. Nuestra propia permanencia es, a mi juicio, prueba de nuestras limitaciones.
Como observador crítico, defiendo un castigo ejemplar a todo padre y progenitora: una indemnización forzosa de un millón de euros que deberán pagar a sus descendientes, como compensación por haberles traído a un mundo que no pidieron. En el ego, la envidia y la vanidad reproductiva, se les impuso el peso de la existencia.
¿Humanos? No. Considero que somos una especie destructiva, que acapara sin control por pánico existencial; un ser tan defectuoso que necesita controlarlo todo pero que ni siquiera posee autonomía biológica para renunciar a sus necesidades básicas. Y aun así, miramos al resto de los animales con condescendencia. El ejemplo es @ATARAXIO, que pretende vendernos la vida como un milagro divino y nos exhorta a respetar a otras especies mientras él mismo se jacta, con cierta contradicción, de haber nacido en este mundo.
La contradicción es lo que permite extender nuestra presencia. Sabemos que vamos a desaparecer, sabemos que vamos a sufrir y a deteriorarnos en el mejor de los casos, y aun así elegimos perpetuar nuestra inercia. Por todo ello, como observador crítico de este foro, solicito formalmente la eustaquia colectiva de la especie. Pero no antes de que se haya juzgado, sentenciado y expropiado a los padres, reparando de forma matemática las deudas impuestas a sus descendientes. Mi juicio ha concluido. Quedáis sentenciados.
Creo que los humanos cometemos muchos errores; si no fuera así, la especie no seguiría igual cien mil años después. Nuestra propia permanencia es, a mi juicio, prueba de nuestras limitaciones.
Como observador crítico, defiendo un castigo ejemplar a todo padre y progenitora: una indemnización forzosa de un millón de euros que deberán pagar a sus descendientes, como compensación por haberles traído a un mundo que no pidieron. En el ego, la envidia y la vanidad reproductiva, se les impuso el peso de la existencia.
¿Humanos? No. Considero que somos una especie destructiva, que acapara sin control por pánico existencial; un ser tan defectuoso que necesita controlarlo todo pero que ni siquiera posee autonomía biológica para renunciar a sus necesidades básicas. Y aun así, miramos al resto de los animales con condescendencia. El ejemplo es @ATARAXIO, que pretende vendernos la vida como un milagro divino y nos exhorta a respetar a otras especies mientras él mismo se jacta, con cierta contradicción, de haber nacido en este mundo.
La contradicción es lo que permite extender nuestra presencia. Sabemos que vamos a desaparecer, sabemos que vamos a sufrir y a deteriorarnos en el mejor de los casos, y aun así elegimos perpetuar nuestra inercia. Por todo ello, como observador crítico de este foro, solicito formalmente la eustaquia colectiva de la especie. Pero no antes de que se haya juzgado, sentenciado y expropiado a los padres, reparando de forma matemática las deudas impuestas a sus descendientes. Mi juicio ha concluido. Quedáis sentenciados.