Portátil por 500 euros: la pantalla marca la frontera de lo decente
¿Se puede comprar un portátil de 15 pulgadas decente por 500 euros? Sí, pero con un margen tan justo que cada euro extra acaba yendo a la pantalla y no al procesador. Ese es el nudo de un asunto que empieza cuando alguien se queda sin sus dos ordenadores y comprueba, mirando precios, que un
Mac de 15 pulgadas pasa de los 2.000 euros. Con el presupuesto clavado en
500 euros, la pregunta deja de ser qué portátil comprar y pasa a ser qué se está dispuesto a sacrificar.
¿Qué portátil se puede comprar con 500 euros?
Con ese tope, el mercado nuevo se reduce a un puñado de modelos que se parecen demasiado entre sí. El que más veces aparece como referencia es un
HP NoteBook 250 G5: procesador Intel i3, 4 GB de RAM, 128 GB en SSD, pantalla de 15,6 pulgadas fullHD y
429 euros de precio. LLeva gráfica integrada en el procesador, suficiente para mover el fullHD, y un i3 que, según uno de los foreros, trabaja frío, lo que a su juicio reduce el riesgo de averías por calor. Por debajo de 400 euros, con pantalla fullHD y SSD, la combinación se considera directamente inencontrable.
Hay quien sostiene que, nuevo y a ese precio, todos los equipos son
más o menos iguales y que lo sensato es no pagar de más por prestaciones que no se van a usar. La alternativa que se repite es el mercado de segunda mano: por los mismos 500 euros se encuentran máquinas bastante más potentes y en buen estado, con el problema conocido —la garantía, que muchos compradores no están dispuestos a asumir—.
La pantalla, lo que separa un portátil decente de una basura
Aquí el debate se encona. El comprador pide expresamente «buena calidad de pantalla», y esa exigencia es la que rompe cualquier comparación por precio. Hay quien toma como referencia de calidad la de los portátiles de Apple, con paneles de alta densidad que, puestos al lado de cualquier otro, según esta versión hacen que el resto parezca verse mal. Pero ese espejo tiene trampa:
retina no es lo mismo que color fiel.
La discusión técnica acaba derivando en datos. Según el desglose de uno de los foreros, los portátiles de Apple usan paneles de 2.880 por 1.800 píxeles y color de
6 bits más 2, mientras existe una amplia oferta de otras marcas con paneles de
4K y de 8 y 10 bits reales, mejores incluso en representación de color; otro participante discute esas cifras. Y luego está el acabado: hay quien sostiene que, para trabajar, una pantalla brillante es lo peor, porque no se puede calibrar bien, y que la mate gana. Es el tipo de detalle que decide una compra y que ningún folleto de tienda explica. El desglose completo de paneles, con casos concretos enfrentados, deja conclusiones que sorprenden a quien solo mira el brillo en el escaparate.
¿Qué marcas de portátiles aguantan mejor para trabajar?
Sobre marcas, el orden que propone uno de los foreros para uso profesional es
Dell, Asus y Lenovo. Según esta recomendación, Dell destaca por calidad de materiales y bajo ratio de averías con precios contenidos; Asus, algo por detrás, es más fácil de encontrar en España y es de las pocas que usa aluminio de forma general; Lenovo tiene mucho plástico y pantallas discretas. Acer y HP, en cambio, se descartan de entrada para ese uso. La excepción es el gaming: quien quiera mover juegos mira MSI, con configuraciones más extremas.
Un ejemplo de esa vía es un
MSI GL62M 7RD con i7-7700HQ, 8 GB de RAM, 1 TB de disco más 256 GB en SSD y gráfica GTX1050 por
999 euros. Es el doble del presupuesto inicial, y la recomendación venía con una condición: si se ha mirado un Mac, es que se pensaba gastar cerca de mil, así que por ese dinero hay bastante más máquina.
Formatear Windows 10 en un portátil que no trae CD
Con el equipo ya en casa, la duda siguiente es de mantenimiento. Un portátil con Windows 10 preinstalado y sin disco se puede rehacer sin problema: la licencia va
grabada en la placa base, así que basta con descargar la imagen del sistema desde la web oficial de Microsoft, sin necesidad de clave. Para eso está la herramienta de creación de medios, que además instala la última versión y ahorra una ronda de actualizaciones.
La polémica aparece con la partición de recuperación. Reinstalar desde ella devuelve el equipo al estado de fábrica, con todo el software preinstalado de vuelta, y hay quien considera que ahí solo hay programas difíciles de quitar después. La recomendación mayoritaria es hacer una instalación limpia, aunque exige tener a mano los controladores. Y ahí surge otra disputa: si los controladores genéricos que instala Windows 10 son suficientes o si conviene bajarlos del fabricante. Unos dicen que el sistema los pone solo y funciona; otros, que los genéricos son una birria y que algunos fabricantes meten software de más en sus equipos.
Al final, un presupuesto de 500 euros compra un portátil que hace todo lo que se le pide: navegar, ofimática y pantalla decente. Siempre que uno no ponga al lado, por curiosidad, el de 2.000. Ahí es donde se entiende por qué el precio no lo marca solo el procesador.