Extremadura multiplica por cinco las ayudas a los toros mientras desmantela la cooperación internacional
El nuevo ejecutivo de PP y Vox en la Junta de Extremadura ha aprobado un incremento del 500% en las subvenciones a la tauromaquia. En paralelo, el presupuesto de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional (AEXCID) se ha reducido de 11 millones a menos de 3, un desplome del 87% que ha forzado la dimisión de su directora y dejará el puesto vacante. La decisión, ejecutada en apenas unos meses, reabre el pulso sobre el destino del dinero público en la comunidad autónoma con menor renta per cápita de España.
Un 500% más para el toreo: ¿cuánto dinero hay detrás?
El incremento porcentual suena a escándalo, pero las cifras absolutas invitan a matizar. Según los datos que manejan los analistas, el montante total destinado a la tauromaquia ronda los 1,78 millones de euros, una cantidad que, pese al aumento relativo, sigue siendo modesta en el contexto de los 6.000 millones del presupuesto regional. El argumento esgrimido por el gobierno regional es que la fiesta nacional genera empleo, mantiene la dehesa y atrae turismo. Sin embargo, los medios de comunicación extremeños han señalado que muchas plazas de toros registran una ocupación muy baja, y que el retorno económico directo de las subvenciones es discutible.
El tijeretazo a la cooperación: de 11 a 3 millones
Mucho más drástico es el recorte en la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional. La AEXCID, que gestionaba partidas para proyectos de desarrollo en países empobrecidos, ha visto reducido su presupuesto en un 87%. La directora de la agencia dimitió después de que el gobierno regional anunciara que su puesto quedaría vacante para ahorrar 90.000 euros anuales. El recorte afecta de lleno a programas de sensibilización y ayuda humanitaria, hasta el punto de que fuentes internas denuncian que la agencia ha quedado prácticamente desmantelada. Mientras tanto, la web de la AEXCID no se actualizaba desde 2021, lo que algunos interpretan como señal de abandono previo.
La disyuntiva: ¿subvención cultural o inversión productiva?
El debate económico de fondo enfrenta dos visiones. Quienes defienden las ayudas a los toros argumentan que la tauromaquia es un sector estratégico que mantiene viva la dehesa, genera empleo rural y es parte del patrimonio cultural. En la otra orilla, los críticos sostienen que el dinero público debería destinarse a políticas sociales, sanidad, educación o infraestructuras, especialmente en una región con altas tasas de desempleo y pobreza. El contraste con el recorte en cooperación internacional refuerza la tesis de que la prioridad del nuevo gobierno es económica y culturalmente conservadora, primando la identidad tradicional sobre la solidaridad global.
¿Qué dice la oposición?
Desde el PSOE y otras formaciones se ha criticado duramente la medida, calificándola de propaganda identitaria y despilfarro. La reducción de la AEXCID, en particular, ha sido tachada de falta de compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible. En el extremo opuesto, los sectores taurinos y sus defensores políticos consideran que se trata de un reequilibrio necesario tras años de —según ellos— financiación abusiva a ONG y movimientos sociales que no generan retorno en la región.
La decisión de PP y Vox en Extremadura no es un hecho aislado. En otras comunidades donde gobiernan, se observan patrones similares: aumento de partidas para tradiciones y simbología, y recortes en políticas de cooperación y derechos sociales. La pregunta que queda en el aire es si esta apuesta por la tauromaquia logrará revertir la tendencia demográfica y económica de una tierra que pierde población a un ritmo acelerado, o si, por el contrario, se convertirá en un gasto suntuario difícil de justificar ante los extremeños.