Netanyahu se proclama «libertario» y desalojan un pasillo del Congreso por gas pimienta
«Libertarios, no encontrarán a nadie más libertario que yo. Realmente no lo encontrarán». La frase se atribuye a Benjamín Netanyahu en un tuit que ha circulado por redes hasta convertirse en un chiste incómodo. Porque el problema no es la cita, es la palabra.
Libertario aparece en el debate con sentidos muy distintos, y no hay acuerdo sobre qué significa de verdad.
¿Por qué nadie se cree que Netanyahu sea libertario?
El primer ministro israelí es a quien se atribuye la frase, y ahí arranca el chiste. En el hilo, un participante critica que se
confunda la palabra libertario con genocida, una opinión que resume bastante bien el momento. La etiqueta, que en teoría describe a quien quiere reducir el Estado al mínimo, se ha vuelto un traje que vale para cualquier sarao. Unos la leen como insulto; otros, como condecoración.
Del gas pimienta en el Congreso al punk de salón
Mientras tanto, la actualidad española puso su propia escena. Los funcionarios del
Congreso de los Diputados tuvieron que desalojar y precintar un pasillo y una cafetería después de que se vaciara un bote de
gas pimienta en el baño. Una mujer fue atendida por síntomas de intoxicación, según la información publicada por
La Razón. El episodio alimentó el debate paralelo: quién se queda con el relato de la rebeldía cuando la rebeldía acaba en una descontaminación de urgencia.
El resultado de todo el lío es casi cómico. Un bote de gas pimienta vaciado en un baño oficial. Ese es el material real del que está hecha la revuelta. Lo demás, etiquetas que cada uno se cuelga como puede. Y de fondo, un primer ministro reclamando el monopolio de una palabra que ya no significa nada.