La tesis que apunta a Netanyahu: sabía y dejó hacer
La oficina del primer ministro israelí lo negó rotundamente: «No se advirtió al premier desde Emiratos Árabes antes del 7 de octubre». Pero esa negativa no ha enterrado la teoría que circula con fuerza en ámbitos críticos: que Netanyahu no solo sabía que Hamas atacaría, sino que lo permitió para desviar la atención de sus juicios por corrupción. La financiación de Hamas durante años por parte de Israel, señala esta corriente, encaja con la estrategia de dividir a los palestinos y evitar un Estado unificado.
El argumento va más allá: la prontitud con la que el ejército israelí respondió en Gaza, Líbano, Siria e Irán -aunque con tropiezos en Teherán- delataría una premeditación que excede la mera reacción. Quienes sostienen esta tesis recuerdan que el Mossad no es precisamente un servicio de inteligencia que se duerma. Y mientras la prensa mainstream apenas ha recogido estas sospechas, voces como César Vidal y Lorenzo Ramírez las difundieron dos semanas después del atentado.
En el lado contrario, hay quien considera un sinsentido que el gobierno israelí sacrificara a más de mil de sus ciudadanos para lograr un supuesto bien mayor. La respuesta militar, con decenas de miles de muertos en Gaza y la práctica destrucción del enclave, habría superado cualquier cálculo estratégico. Además, el juicio por corrupción sigue pendiente; la desviación de la atención, en todo caso, no ha funcionado.
El dato que descoloca: la negativa oficial choca con la simplicidad de la explicación alternativa. Si Netanyahu no sabía, ¿cómo explica que la inteligencia israelí, considerada una de las mejores del mundo, fallara de forma tan estrepitosa? La pregunta sigue abierta.