Ni salir, ni ducharse, ni nada: la rutina que se vuelve bandera
No salir a la calle, no ducharse, no hacer nada de nada. La confesión suena a chiste de sobremesa, pero hay quien la sostiene como forma de vida y no por vagancia: por ahorro, por comodidad y, sobre todo, por no ensuciarse. El argumento central es que
no es más limpio el que más se lava, sino el que menos se ensucia. Llevado al extremo, convierte la ducha en un gasto superfluo y la calle en un lugar que no merece el esfuerzo.
¿Por qué hay quien defiende no ducharse?
El cálculo es de andar por casa: si uno apenas sale, apenas se ensucia, así que la ducha diaria pasa a ser
pérdida de tiempo. El caso más extremo que se menciona habla de **cinco años sin bañarse**, con la salvedad de lavarse ciertas partes, frente a quien se ducha tres veces al día. No hay estudio detrás ni muestra que valga. La idea que se repite es que la mayoría se lava por costumbre y no por necesidad. El desglose de rutinas, horarios y excepciones que se ha compartido es bastante más largo que esta línea.
El aislamiento que no es una broma
No todo el mundo se lo toma a guasa. Frente a las respuestas que aplauden la ocurrencia aparece la lectura incómoda: no salir, no asearse y no hacer nada se parece demasiado a una depresión. Hay quien lo dice sin rodeos y anima a no decaer. La frontera entre la excentricidad y el síntoma clínico no la fija un mensaje en internet; la fija un profesional.
El desprecio a la calle como coartada
Otra línea, más áspera, sostiene que quienes salen a la calle son gente fea, mal vestida o directamente indigna de que uno se arregle por ellos. Son generalizaciones despectivas hacia otras personas que no se apoyan en ningún dato y que sirven de coartada para no cruzar el umbral de casa. Cuando el motivo para quedarse dentro se construye despreciando a los de fuera, esto deja de ir de higiene.
Con estos mimbres, nadie ha medido cuánta gente vive realmente así. Solo consta que algunos lo cuentan en voz alta esperando chascarrillos. Se encontraron, de refilón, con la palabra depresión.