Niñas de 10 años se esconden bajo los coches patrulla en Ceuta
La imagen de una niña agachada bajo un coche patrulla no es una hipérbole. Laura García, portavoz de Jupol, describe en Okdiario un escenario de miedo extremo: un grupo de menores marroquíes, algunas de 10 años, se pegan a los agentes y solo se sienten a salvo en los bajos de los vehículos policiales. Si se separan de ellos, aseguran, son violadas. El sindicato habla de una violación cada día en las calles de Ceuta.
El grito de los agentes frente al silencio institucional
La denuncia no es un parte policial cualquiera. Jupol, que ha vivido el caos sobre el terreno, traslada una realidad insoportable: niñas que eligen la chapa de un coche como refugio porque la alternativa es la agresión. Las declaraciones de la portavoz, recogidas por el citado medio, dibujan una emergencia humanitaria que el resto del país parece haber normalizado.
Nadie discute los hechos, pero nadie los cuantifica
Las reacciones oscilan entre la alarma y el escepticismo. Mientras un sector reclama una intervención urgente para proteger a las menores, otro advierte del riesgo de estigmatizar a la población migrante en su conjunto. La falta de datos oficiales impide cerrar el debate. Lo que no admite matices es la imagen de una niña de 10 años escondida bajo un coche patrulla.
Y en ese silencio cabe preguntarse: ¿cuántas más deben esconderse bajo un coche antes de que la frontera sur deje de ser un titular y se convierta en una emergencia con nombre y apellidos?