El 'incel' que rocía mujeres con spray de pimienta divide a las redes entre héroe y criminal
Johnny Young, un joven de 25 años que se autodenomina 'incel', es sospechoso de una serie de ataques con spray de pimienta contra mujeres a la salida de discotecas en Costa Mesa, California. Las grabaciones, que él mismo publica en redes, muestran cómo se acerca a las víctimas, las insulta y, cuando ellas reaccionan, las rocía. La policía le investiga también por hechos similares en Las Vegas. Lo que podría ser un caso de violencia callejera se ha convertido en un termómetro de la fractura social en torno al feminismo y la misoginia.
Los hechos: provocación y respuesta
La mecánica es siempre la misma, según los vídeos difundidos. Young se aproxima a mujeres solas o en grupo, les dirige insultos o comentarios de índole sexual, y cuando ellas le encaran o intentan golpearle, él les dispara el spray en la cara. En uno de los vídeos, una mujer le propina un puñetazo que le hace sangrar. Él se presenta como víctima de una agresión, pero la policía sostiene que él es el agresor que busca la confrontación.
El debate sobre la legitimidad de la defensa
Las reacciones en foros y redes no podrían ser más dispares. Un sector aplaude a Young como un 'héroe' que 'baja los humos' a mujeres que, según ellos, se sienten empoderadas para agredir sin consecuencias. Argumentan que las atacadas son las primeras en usar la violencia física y que él solo se defiende con un medio no letal. En el otro extremo, se le tacha de 'degenerado' y se denuncia que sus actos son una muestra de la misoginia extrema que alienta el movimiento incel.
Sin embargo, hay quien matiza que, aunque la provocación verbal no justifica la agresión física, la respuesta de las mujeres alimenta la narrativa de que el sistema les otorga impunidad. Este argumento es recurrente entre quienes consideran que las denuncias falsas y el 'feminismo radical' han creado un desequilibrio.
El caldo de cultivo incel
Young se define como 'incel' (célibe involuntario), un término que aglutina a hombres que se sienten excluidos del mercado sexual y culpabilizan a las mujeres de su situación. En EE.UU., este movimiento ha sido vinculado con ataques violentos, como la masacre de Isla Vista en 2014. La difusión de sus vídeos busca, según algunos analistas, la validación dentro de esa comunidad y la provocación de una reacción social que confirme sus tesis.
La paradoja es que, mientras unos lo convierten en icono, otros señalan que su comportamiento solo refuerza el estereotipo que los incels dicen combatir: la imagen del perdedor resentido que no sabe relacionarse.
Un caso abierto con consecuencias impredecibles
Por ahora, Young no ha sido detenido. La policía de Costa Mesa recopila pruebas para presentar cargos por agresión con arma química. Si el caso llega a juicio, podría sentar un precedente sobre cómo se juzgan las provocaciones y las reacciones desproporcionadas en espacios públicos. Lo que ya es seguro es que el debate sobre los límites de la autodefensa, la cultura de la cancelación y el odio online no hará más que intensificarse. Y mientras tanto, en algún rincón de California, un joven con cámara busca su próxima 'nutrición'.