Sánchez encara a Cintora y Wyoming: ¿preguntas duras o alfombra roja?
¿Qué esperar de una entrevista cuando el entrevistador ha sido fichado por su afinidad al Gobierno? La pregunta no es retórica: Pedro Sánchez se somete esta semana a dos entrevistas en televisión, una en TVE con Jesús Cintora y Esther Palomera, y otra en El Intermedio con Wyoming. La expectativa es máxima, pero el escepticismo también.
El dossier que lo cambia todo
El contexto no puede ser más incómodo. El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, elaboró un dosier secreto con decenas de fichas de periodistas en activo, clasificados según su adscripción política. El documento, fechado el 8 de septiembre, incluye comentarios sobre la afinidad de los profesionales con el Gobierno. Entre los señalados, según las informaciones, se encuentran directivos de asociaciones periodísticas. La coincidencia de fechas con las entrevistas programadas no pasa desapercibida.
¿Interrogatorio o masaje?
La percepción general es que estas entrevistas serán todo menos incómodas. Los comentarios en redes y foros apuntan a que los entrevistadores, lejos de ejercer el periodismo crítico, ofrecerán un trato de favor. La ironía se dispara: se habla de «masajes» y «rodilleras» para describir el tono previsible de las preguntas. Pero más allá de la burla, hay un fondo serio: la independencia de los medios que se presentan como «rigurosos y objetivos» queda en entredicho cuando sus profesionales son fichados por el poder.
Si el interrogatorio es tan duro como prometen, quizá Sánchez debería pedir cita con el dentista de Wyoming. Pero si el dossier de Marlaska es lo que parece, lo más probable es que el único que salga despedazado sea el periodismo.