Un foro debate la supresión del efectivo en comedores de la UGR
En un hilo de foro se debate la decisión de los comedores de la Universidad de Granada de aceptar solo pago con tarjeta o móvil. La medida ha generado un intenso rechazo entre quienes consideran que vulnera la ley y supone un paso más hacia la eliminación del dinero en metálico. El malestar se extiende entre algunos participantes, que ven en la obligación de usar medios electrónicos una pérdida de libertad y un riesgo ante fallos técnicos.
¿Es legal obligar a pagar solo con tarjeta?
Varios participantes en el debate recuerdan que el efectivo es moneda de curso legal y que los comercios están obligados a aceptarlo como medio de pago, y que negarse a admitir billetes y monedas constituye una infracción. Un participante sostiene que la universidad alega que el servicio no es un establecimiento mercantil, sino un servicio público restringido a la comunidad universitaria y sin ánimo de lucro, lo que en la práctica dificulta la reclamación. La controversia está servida: mientras unos exigen denuncias y boicot, otros advierten de que la ley podría cambiar para amparar estas prácticas.
El argumento de la higiene y la modernización
Algunos participantes defienden que el pago electrónico evita la manipulación de dinero en efectivo y agiliza las colas, y señalan que manejar billetes y monedas es antihigiénico y que la digitalización es imparable. Frente a esto, se recuerda que en los comedores universitarios el pago se realiza en una caja separada del mostrador de comida, por lo que el argumento higiénico pierde fuerza. Además, se subraya que el efectivo sigue siendo el único medio que garantiza la privacidad y la autonomía frente a fallos técnicos o caídas de red.
El temor a la eliminación total del efectivo
Más allá de la anécdota, algunos ven en esta medida un paso hacia la desaparición del dinero en metálico. Se alerta de que, si se normaliza la obligación de pagar electrónicamente, la libertad económica quedará reducida a un rastro digital. La experiencia en otros países, como Estados Unidos, donde el pago con móvil está generalizado según algunos participantes, se cita como espejo de lo que podría ocurrir en España. La resistencia se organiza en torno al boicot y a la exigencia de que se respete la ley mientras siga vigente.
¿Qué pasa si falla el sistema?
Los defensores del efectivo recuerdan que los datáfonos fallan, las baterías se agotan y las redes se caen. En esos momentos, no poder pagar en metálico deja a los usuarios sin servicio. Se citan casos de caídas de Redsys y de comercios que, ante un apagón, no pueden cobrar. La dependencia tecnológica se convierte así en un argumento central contra la eliminación del efectivo, que actúa como red de seguridad.
La vía de la reclamación y el boicot
Ante la negativa a aceptar efectivo, algunos proponen negarse a pagar con tarjeta y exigir el cumplimiento de la ley, incluso llamando a la policía. Otros abogan por una demanda colectiva que siente jurisprudencia. La dificultad estriba en que la universidad es un organismo público y los tribunales podrían no considerar el comedor como un comercio al uso. Mientras tanto, el boicot se presenta como la herramienta más efectiva para forzar un cambio de postura.
En última instancia, la decisión de la Universidad de Granada pone sobre la mesa un debate que trasciende lo académico: hasta dónde estamos dispuestos a ceder en nuestra libertad de pago en aras de la comodidad y la modernidad. La pelota está en el tejado de los usuarios, que deberán decidir si aceptan la imposición o luchan por mantener el efectivo como símbolo de autonomía.