Terremoto en Venezuela: ¿murieron por el seísmo o por la construcción?
El doble seísmo de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió Venezuela ha dejado una estela de edificios colapsados y una cifra de víctimas que, según un análisis técnico compartido en redes, podría haberse reducido en más del 95% si el país contara con la misma fiscalización sísmica que Japón. La estimación reduce los fallecidos a menos de 50.
Pero el contrafactual es discutible: el seísmo fue doble y en segundos, y otros factores como la densidad de población, la hora y la capacidad de rescate también cuentan. Lo que nadie discute es que las imágenes muestran pilares colapsados y plantas cayendo unas sobre otras, señal de hormigón y forjados de baja calidad. Algunos señalan a los constructores y promotores, otros a la falta de normativa y control.
La comparación con Japón es inevitable: allí, los terremotos son diarios y los edificios incorporan amortiguadores sísmicos. Aquí, la vivienda se convirtió en tumba. El terremoto no entiende de ideologías, pero las infraestructuras sí. Y cuando un edificio se desploma como un castillo de naipes, la pregunta ya no es si tembló, sino quién miró para otro lado.