El 7,2 de Perú no llega solo: qué hay detrás de la secuencia sísmica
El terremoto de magnitud 7,2 que ha sacudido Perú no es un hecho aislado. En cuestión de meses, la tierra ya había temblado con fuerza en Venezuela y Colombia, y ahora le toca a Perú. La coincidencia temporal abre un debate incómodo: ¿es una racha normal o algo está cambiando en el subsuelo?
Un catálogo de temblores y volcanes que invita a la especulación
Los que siguen la actividad sísmica señalan que el fenómeno va más allá de Sudamérica. En las últimas semanas se han registrado terremotos en Granada y en la dorsal mesoatlántica, este último de escala 7; el Etna y el Stromboli han vuelto a escupir lava; y hay enjambres sísmicos entre Tenerife y Gran Canaria y en el Tirreno. La lista es larga y, vista en conjunto, perturba incluso a los menos apocalípticos.
Hay quien lo encuadra en profecías de “final de los tiempos” y quien recuerda la portada de The Economist que situaba a España en septiembre como epicentro de algo. No hay forma de contrastar eso, pero la conversación ya está servida.
Lo que dicen los sismógrafos frente al ruido profético
La geología tiene una respuesta aburrida: la Tierra tiembla siempre y en todos lados; el cerebro humano tiende a ver patrones donde solo hay azar estadístico. Pero la acumulación de eventos en el cinturón de fuego del Pacífico y en el arco alpino merece atención. Lo que no se puede hacer es predecir nada concreto a partir de una portada de revista.
Que septiembre sorprenda o no, la lección es la misma
Con los datos disponibles, nadie puede afirmar cuál será el próximo gran seísmo. Los sismógrafos no trabajan con portadas ni profecías, sino con series históricas. Si la secuencia actual es un aviso o una simple fluctuación, lo dirán los próximos meses. La respuesta, como casi siempre, estará bajo tierra.