El precio de la ternera se dispara: un 60% en cinco años
Hace aproximadamente un año, un chuletón de 500 gramos en el norte de España ya costaba 17 euros de media, y un entrecot para cinco comensales, 36 euros. La carne de vaca joven se había encarecido un 10% en el último año y un 60% acumulado en un lustro, muy por encima del IPC general. La explicación oficial era simple: escasez de terneros.
Sin embargo, el análisis no se detiene ahí. Detrás de la falta de oferta hay un cierre masivo de explotaciones ganaderas, provocado según algunos por la presión regulatoria: impuestos, normativas y multas que han ido asfixiando al sector. Durante años, el efecto se contuvo sacrificando los animales de las granjas que cerraban. Ahora, con menos cabezas, los precios se disparan.
Regulación o conspiración: dos lecturas del mismo fenómeno
Mientras unos apuntan a la burocracia europea como principal responsable, otros ven un plan deliberado para reducir el nivel de vida y empujar a los europeos hacia dietas alternativas (insectos, carne sintética). La coincidencia con la subida de otros básicos —aceite de oliva, cacao, café— alimenta las sospechas de que no es un mero ciclo.
Entre la escasez real y la teoría de la conspiración, lo cierto es que la cesta de la carne sigue encareciéndose. Y no se vislumbra un punto de inflexión.