Los obispos de Ceuta piden que no se manipule el drama migratorio
¿Qué hay detrás de la petición de los obispos de
Ceuta para que se respete a los inmigrantes y no se manipule su situación? La declaración, hecha pública a través de Europa Press, aboga por un trato digno a las personas migrantes y advierte contra el uso político del drama humanitario. La respuesta ha sido un alud de críticas que mezclan economía, fe y política.
Los ataques se concentran en tres frentes. El primero: el interés económico. Una corriente sostiene que la Iglesia católica obtiene réditos de la inmigración y que “gana dinero con los migrantes”. El segundo: la credibilidad del Papa y de la institución, a los que se acusa de estar más cerca del ateísmo que de la doctrina y de apoyar una “invasión” migratoria. El tercero: la llamada a la apostasía. Quienes consideran incompatible el catolicismo con una postura proinmigración piden abandonar la Iglesia.
La contradicción entre el discurso humanitario y la gestión patrimonial de la Iglesia alimenta el escepticismo. Si los obispos quieren ser escuchados, quizá deberían empezar por revisar sus propias cuentas. Pero eso no ocurrirá pronto. Mientras, Ceuta sigue siendo un punto caliente donde la fe, la política y el dinero se mezclan peor que el agua y el aceite. Resulta irónico que una institución con siglos de alianzas con el poder ahora pida respeto para los más vulnerables. La coherencia nunca ha sido su fuerte.