Obligados a pagar para conseguir una cita previa en Extranjería: "Juegan con nuestra necesidad"

Obligados a pagar para conseguir una cita previa en Extranjería: "Juegan con nuestra necesidad"
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

La cita previa para trámites de extranjería es gratuita, pero la falta de disponibilidad ha creado un mercado irregular en el que intermediarios cobran entre 50 y 200 euros por conseguirla, y en el que también hay estafas. La Policía Nacional ha detenido a varias redes que bloqueaban el sistema con programas automáticos para revender las citas.

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La cita previa para trámites de extranjería es gratuita, pero la falta de disponibilidad ha creado un mercado irregular en el que intermediarios cobran entre 50 y 200 euros por conseguirla, y en el que también hay estafas. La Policía Nacional ha detenido a varias redes que bloqueaban el sistema con programas automáticos para revender las citas.

La cita previa para renovar la documentación de extranjería es gratuita. Conseguirla, en la práctica, no siempre lo es. En los últimos años ha crecido un mercado irregular en el que intermediarios cobran por reservar una cita que la administración ofrece sin coste, y en el que también aparecen estafadores que desaparecen tras recibir el dinero. La raíz del problema es la escasez: hay más personas que necesitan cita que citas disponibles.

El caso de Valeria, nombre ficticio de una solicitante de protección internacional colombiana, resume el recorrido. Su tarjeta roja, el documento que acredita que su solicitud de asilo sigue en trámite, caducaba el 6 de septiembre de 2024. Pasó dos meses intentando una cita por la web sin lograrlo. En el locutorio donde enviaba dinero a su familia en Colombia le ofrecieron una solución: ellos se la conseguían. Pagó 50 euros en efectivo y renovó.

Un año después, la tarjeta volvía a caducar y la historia se repitió. Mes y medio revisando la página de Extranjería hasta la medianoche sin encontrar hueco. Un conocido le pasó un teléfono. Esta vez le pedían 120 euros por el mismo trámite. Hizo el ingreso por Bizum y la persona al otro lado dejó de contestar. La habían estafado. A través de CEAR llegó a una abogada que le renovó el documento sin intermediarios. Hace dos semanas le concedieron el asilo y ha dejado sus huellas para la primera tarjeta de residencia, tras cuatro años y medio de espera.

De 50 a 200 euros por un trámite que no cuesta nada

Elena Muñoz, responsable del departamento jurídico de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), lleva años viendo este mercado irregular en el trámite de protección internacional. Tras la pandemia, explica, acceder a estas citas se fue dificultando o retrasando «prácticamente en todas las provincias». Esa escasez hizo aflorar anuncios en plataformas como Wallapop o las Páginas Amarillas con precios que iban de 50 a 200 euros, o incluso más.

La comparación que ofrece Muñoz es reveladora: en las provincias donde no ha habido escasez de citas, o en otros trámites como la protección temporal para quienes huyen de la guerra de Ucrania, ese mercado no surgió. «El origen de este mercado negro es la escasez de citas. Cuando hay más personas que necesitan citas que citas disponibles, hay quienes se lucran de esta situación», sostiene.

El sistema de protección internacional lleva años bajo presión. Según el Ministerio del Interior, en 2025 se formalizaron 144.396 solicitudes de protección internacional y la Oficina de Asilo y Refugio resolvió 160.951 expedientes, un 67,2% más que el año anterior y la cifra más alta desde la creación de la oficina en 1992. Resolver más expedientes no garantiza el acceso al procedimiento desde el principio: según las directivas europeas, una persona que solicita asilo debería tener su solicitud registrada en un plazo máximo de 3 a 6 días, recuerda Muñoz.

Bots, teléfonos y detenciones

El Ministerio del Interior afirma que la Policía Nacional trabaja «constantemente para mejorar el sistema de citación y hacerlo más ágil y seguro». En las provincias con mayor demanda se han habilitado sistemas alternativos a la web de cita previa, a través de números de teléfono, correos electrónicos o atención presencial, y remiten al portal de Extranjería para comprobar qué opción está operativa en cada lugar. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, añaden, investigan para evitar cualquier tipo de fraude.

Las operaciones se han sucedido. En mayo de 2023, 69 personas fueron detenidas tras desmantelarse un entramado que, eludiendo las medidas de seguridad de la web de Extranjería, bloqueaba el sistema de citas con un bot informático y las revendía por entre 30 y 200 euros. En septiembre de 2024, la Policía detuvo en la provincia de Valencia a dos personas que presuntamente bloqueaban el sistema online con un bot; el caso arrancó tras denuncias de afectados que habían pagado por una cita inexistente. Meses después cayó otra red más amplia, con 21 detenidos en varias provincias por el mismo sistema; en los registros apareció documentación falsificada vinculada a la cabecilla. La última detención conocida se produjo en octubre de 2025: dos personas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas, acusadas de conseguir citas de forma masiva por teléfono y revenderlas por 50 euros cada una.

El problema no se limita a Extranjería. El sindicato UGT también ha denunciado ese mercado negro de citas previas en otros servicios públicos, como la tramitación de prestaciones por desempleo o gestiones en la Seguridad Social. Para Muñoz, el cambio de canales ha frenado en parte el fenómeno y las detenciones son un avance, pero no han resuelto la raíz: «Ninguna de estas medidas ha evitado 100% que se sigan vendiendo y comprando estas citas».

La cita es la puerta de entrada al sistema

Para quien pide protección internacional, la cita no es solo una fecha en el calendario. Es la puerta de entrada. El documento provisional que acredita que la solicitud está en trámite debe renovarse periódicamente hasta que se resuelva el expediente. Si esa renovación se bloquea, las consecuencias son concretas: la persona queda más expuesta ante una identificación policial, se retrasa el acceso a la autorización provisional de trabajo, se complica la asistencia sanitaria y se cierran vías para entrar en el sistema de acogida, con alojamiento, manutención y apoyo social, psicológico y jurídico.

En junio de 2023, CEAR y más de 20 entidades especializadas presentaron una queja ante la Comisión Europea denunciando que la falta de citas en España genera graves deficiencias y dificultades para acceder al procedimiento de asilo. Denunciar las redes es importante, insiste Muñoz, pero hacen falta canales seguros: quien aún no ha entrado en el procedimiento no tiene documentación que le proteja y puede exponerse a una expulsión por señalar el fraude.

«Uno, como extranjero, lo hace por miedo», dice Valeria sobre por qué pagó. Miedo a no tener ese «pedacito de papel rojo» que le dice que al menos está legal y puede trabajar. Muñoz entiende la situación pero insiste en no alimentar el mercado. Entre las alternativas sugiere dejar constancia por escrito: registrar una solicitud dirigida a la unidad competente pidiendo cita y, si no llega, acudir al Defensor del Pueblo o buscar apoyo en entidades especializadas y servicios de orientación jurídica. Es lo que hizo Valeria tras la estafa. «No tenemos por qué estarle pagando a terceros para que nos hagan este servicio cuando esto nos pertenece también a nosotros», afirma. «No tienen por qué manipularnos de esa manera y jugar con nuestra necesidad».

Datos clave
  • La cita previa para trámites de extranjería es gratuita, pero los intermediarios cobraban entre 50 y 200 euros por conseguirla.
  • En mayo de 2023 fueron detenidas 69 personas por bloquear el sistema de citas con un bot y revenderlas.
  • En 2025 se formalizaron 144.396 solicitudes de protección internacional en España, según el Ministerio del Interior.
  • La Oficina de Asilo y Refugio resolvió 160.951 expedientes en 2025, un 67,2% más que el año anterior.
  • Las directivas europeas fijan en 3 a 6 días el plazo máximo para registrar una solicitud de asilo.
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

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Valeria estuvo dos meses pegada al móvil para intentar conseguir una cita en Extranjería. La documentación de esta colombiana que prefiere utilizar este nombre ficticio para preservar su anonimato, la tarjeta roja, el papel que acredita que su solicitud de protección internacional sigue en trámite, tenía fecha de caducidad: 6 de septiembre de 2024. "Pero no lo logré, no había citas", recuerda.

En esa época, iba a menudo a un locutorio para enviar dinero a su familia en Colombia y un día, comentando su problema, le dieron una solución: ellos sí podían conseguirle una cita. "Todo fue sencillo, yo solo tenía que enviarles mi documentación para que ellos viesen cuando vencía, y con tiempo ellos me consiguieron la cita", cuenta Valeria.

El trámite de cita previa, que es gratuito, tenía sin embargo un coste. "Me cobraron 50 euros, que pagué allí mismo en el locutorio en efectivo", recuerda. Así, Valeria pudo tener su documentación en regla hasta saber si su solicitud de asilo era aceptada.

El caso de Valeria no es único. En los últimos años, la Policía Nacional ha desmantelado distintas tramas que bloqueaban o acaparaban citas para trámites de extranjería mediante programas informáticos para después revenderlas a quienes necesitan resolver trámites urgentes. Los precios por conseguir estas citas podían llegar hasta los 200 euros.

Aunque la actividad de estos intermediarios es ilegal, muchas personas recurren a ellos cuando su situación administrativa y vital depende de conseguir una cita que les permita seguir estando en situación regular mientras esperan a que se resuelva su petición de protección internacional. "Lo pagué, y la verdad, pues gracias a Dios, me renovaron mi tarjeta por otro año más", recuerda Valeria.

Escasez de citas
Elena Muñoz, responsable del departamento jurídico de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), lleva años viendo esta situación en las personas que piden asilo en España: "Nosotros intervenimos principalmente en el trámite de protección internacional y observamos este mercado irregular de compraventa de citas, un trámite totalmente gratuito y que no debería tener ningún coste", explica.

Muñoz cuenta que, tras la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, "prácticamente en todas las provincias se ha ido dificultando o retrat el acceder a estas citas", y que esa escasez hizo aflorar anuncios "en distintas plataformas, como Wallapop o las Páginas Amarillas, diciendo que se vendían estas citas por precios que podían ir desde 50 a 200€, o incluso más".

Para ella, la raíz del problema es clara: "El origen de este mercado irregular es la escasez de citas. Cuando hay más personas que necesitan citas que citas disponibles, hay quienes se lucran de esta situación". Y pone un ejemplo revelador: "En aquellas provincias donde no ha habido esa escasez de citas, o en aquellos otros trámites, como por ejemplo la protección temporal destinada para las personas que huyen de la guerra de Ucrania, no ha surgido este mercado".

En los últimos años, el sistema de protección internacional ha estado sometido a una gran presión. Según el Ministerio del Interior, en 2025 se formalizaron 144.396 solicitudes de protección internacional y la Oficina de Asilo y Refugio resolvió 160.951 expedientes. Esta cifra supone un incremento del 67,2% respecto al año anterior y es la más elevada desde la creación de la oficina, en 1992.

Pero que se resuelvan más expedientes no significa que el acceso al procedimiento esté garantizado desde el principio. "Según las directivas europeas, si una persona solicita asilo, en un plazo máximo de 3 a 6 días tendría que tener su solicitud registrada", señala Muñoz. Ante el incumplimiento de esos plazos, en junio de 2023, CEAR y más de 20 entidades especializadas presentaron una queja ante la Comisión Europea denunciando cómo en España la falta de citas genera graves deficiencias y dificultades para acceder al procedimiento de asilo.

Y así, en ese atasco, han crecido los intermediarios que prometen, mediante el pago, lo que el sistema no garantiza: una cita previa con la administración.

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Vías alternativas y detenciones
Desde el Ministerio del Interior afirman que "Policía Nacional trabaja constantemente para mejorar el sistema de citación y hacerlo más ágil y seguro". En las provincias con mayor demanda, explican, "se han habilitado sistemas alternativos de solicitud al de la página web de cita previa, a través de números de teléfono, correos electrónicos o de atención presencial", y remiten al portal de Extranjería para comprobar qué opción está operativa en cada lugar.

"Por otra parte", afirman desde Interior, "las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad realizan investigaciones para evitar cualquier tipo de embeleco". Así, en mayo de 2023, 69 personas fueron detenidas tras el desmantelamiento de un entramado que, eludiendo las medidas de seguridad de la web de Extranjería, bloqueaba el sistema de citas mediante un bot informático, un programa diseñado para liquidar tareas de forma automática en internet. La trama, que operaba en todo el país, conseguía hacerse con las citas disponibles para después venderlas a precios que iban desde los 30 hasta los 200€.

En septiembre de 2024, la Policía Nacional detuvo en la provincia de Valencia a dos personas que, presuntamente, bloqueaban el sistema online de citas para trámites de extranjería con ayuda de un bot. El caso arrancó tras varias denuncias: los afectados habían pagado por una cita que después comprobaron que no existía.

Meses más tarde, cayó otra red más amplia: 21 detenidos en varias provinciasque utilizaban el mismo sistema para copar citas y venderlas. En los registros, además, los agentes localizaron documentación falsificada vinculada a la cabecilla, usada para tramitar autorizaciones de residencia de forma fraudulenta.

La última detención conocida se produjo en octubre de 2025: dos personas fueron detenidas en el barrio madrileño de Puente de Vallecas, acusados de conseguir citas de forma masiva, en este caso a través del teléfono, y revenderlas por 50 euros cada una.

El problema, además, no sólo afecta a Extranjería. El sindicatoUGT también ha denunciado ese "mercado […]" de citas previas en otros servicios públicos, como la tramitación de prestaciones por desempleo o gestiones en la Seguridad Social.

Para Elena Muñoz, responsable jurídica de CEAR, el cambio de canales ha sido un freno parcial, y la detención de estas tramas es un avance, pero no ha solucionado el problema realmente: “La realidad es que ninguna de estas medidas ha evitado 100% que se sigan vendiendo y comprando estas citas”.

La puerta de entrada​

La cita no es solo una fecha en un calendario. Para quien llega a España y pide protección internacional, es literalmente la puerta de entrada al sistema. "Como solicitante de protección internacional, tienes un documento provisional que indica que tu solicitud está en trámite. Pero esa documentación, hasta que se resuelva tu solicitud, se tiene que ir renovando", explica Muñoz.

Así, en la práctica, el bloqueo en las citas para la renovación de la documentación provisional se traduce en consecuencias concretas. Sin el documento que te identifica como solicitante, advierte Muñoz, la persona queda más expuesta ante una identificación policial, se retrat el acceso a la autorización provisional de trabajo, se complica el acceso a la asistencia sanitaria, y se cierran vías para entrar en el sistema de acogida, con alojamiento, manutención y apoyo social, psicológico y jurídico.

Los trámites son lentos y tediosos, con renovaciones constantes. Un año después de pagar por esa cita en el locutorio, a Valeria se le volvía a vencer su tarjeta roja: su solicitud de asilo aún no había sido resuelta y necesitaba volver a renovar el certificado que acreditaba que era solicitante de protección internacional. Y de nuevo volvió a vivir la misma situación: los días se encadenaban sin que pudiera conseguir una cita. "Durante mes y medio visitaba la página de extranjería, me quedaba hasta las 12 o 1 de la mañana, pero nunca fue posible encontrar una cita", cuenta Valeria.

Ya no vivía cerca del locutorio, así que un conocido le pasó un número de teléfono: "A él le habían conseguido cita para una renovación, así que yo también me puse en contacto con ellos". Pero esta vez el precio ya era otro: por el mismo trámite por el que un año antes pagó 50 €, ahora le pedían 120 €.

Accedió, hizo el ingreso a través de bizum, y esperó. "Lo más triste", cuenta Valeria, "es que cuando pagué, la señora ya no me contestó, ya desapareció". La habían engañado.

Denuncia segura​

Denunciar las redes que se lucran con la venta de citas es importante, insiste Muñoz, pero para ello hacen faltan asegurar canales de denuncia seguros: mecanismos para que, quien todavía no ha podido entrar en el procedimiento, y por tanto no tiene documentación que le proteja, no se exponga a una expulsión por atreverse a señalar el embeleco.

"Uno, como extranjero, lo hace por miedo", comenta Valeria refiriéndose a por qué accedió a pagar por conseguir la cita, "miedo a no sentir que uno tiene esa protección, ese pedacito de papel rojo que le dice a uno que por lo menos está legal aquí y que tiene un permiso de trabajo".

"Entiendo la situación por la que pasan estas personas", reconoce Muñoz, pero insiste, "no podemos alimentar ese mercado" Entre las alternativas, sugiere dejar constancia por escrito: registrar una solicitud dirigida a la unidad competente pidiendo cita y, si no llega, acudir al Defensor del Pueblo o buscar apoyo en entidades especializadas y servicios de orientación jurídica.

Esto es lo que hizo Valeria tras la engaña. A través de CEAR, explica, una trabajadora social la derivó a una abogada que le ayudó a renovar la tarjeta sin volver a pagar a intermediarios. "No tenemos por qué estarle pagando a terceros para que nos hagan este servicio cuando esto nos pertenece también a nosotros. No tienen por qué manipularnos de esa manera y jugar con nuestra necesidad", afirma Valeria.

Hace dos semanas, por fin, le concedieron el asilo. "Esta misma mañana fui a la policía a dejar mis huellas para tramitar mi primera tarjeta de residencia", cuenta contenta. Lleva cuatro años y medio esperando este momento. Pero sabe que esos permisos de residencia no son permanentes, también hay que renovarlos. ¿Y para sacar estas citas para renovación, está igual de complicado? "Bueno, eso es lo que yo hoy mismo le pregunté al policía, y me dijo que tenía que ir presencial a sacar la cita. Esperemos que eso sea mucho más fácil…", dice Valeria, con esperanza pero sin terminar de fiarse.

 
Por qué nunca hay artículos sobre las colas de nativos y la imposibilidad de conseguir citas en determinadas zonas para ITVs o DNIs de gente que trabaja. A duras penas dan escondida la estadística anual de listas de espera sanitarias. Sin embargo, todo el día con la matraca de la inmi gración irregular.
 
Hay ya varios hilos sobre este tema, no voy a abrir uno más.

Pero vean este vídeo reciente (de hace tan solo dos días [18 de octubre del 2026]). Un periodista (con título o no, no lo sé) de investigación nos trata sobre que las citas para extranjería están colapsadas desde hace un año y hay una mafia detrás de ello, pakistaní:

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Cito al investigador:
Sí, claro, «te ahorra el trámite». ¿Pero sabes lo que pasa? Que los trámites esos están totalmente saturados; hay gente que con mediante los bots se dedican es a saturar el servicio público de pedir los trámites y entonces tienes que venir aquí y pagar y pagar por ello. Esto es ilegal.
Fin de la cita.
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