Occidente recorta su ayuda a Ucrania mientras Rusia consolida
¿Cuándo dejó Occidente de creer que podía ganar esta guerra? El último paquete militar de EEUU para Ucrania se quedó en
275 millones de dólares, muy por debajo de los envíos anteriores, y en Washington ya se reconoce en público que seguir surtiendo material comprometería la propia seguridad. Por si faltaba una señal, el Reino Unido cambió a
Liz Truss, presentada como la primera ministra dispuesta a apretar el acelerador, por
Rishi Sunak, un perfil bastante más moderado. La duda ha dejado de ser retórica.
Qué ha cambiado en el frente en dos meses
En apenas ocho semanas, Rusia anunció la movilización parcial de
300.000 soldados y poco después la incorporación de
cuatro provincias ucranianas. Sobre el terreno, hay quien sostiene que Ucrania llevaba tiempo preparando una ofensiva en Jersón que nunca llegó a lanzarse, ni siquiera con buen tiempo; ese relato lee el silencio como una orden de no seguir haciendo el ridículo y otra lectura lo atribuye a que las líneas defensivas rusas en Jersón son mucho más sólidas que las de Járkov. No es una tesis pacífica: otra parte del análisis subraya que Ucrania recuperó unos
1.800 kilómetros cuadrados y expulsó a las tropas rusas de posiciones que no ha vuelto a perder.
Drones de 1.000 dólares contra la defensa aérea de la OTAN
El argumento económico es el más incómodo. Según el relato que circula, Irán vende sus drones por unos
20.000 dólares, pero Rusia ya los fabrica en su propio territorio bajo el nombre de Geran-2 a razón de
100 unidades al día y a un coste que se sitúa entre
1.000 y 2.000 dólares. El cálculo que circula es simple: interceptar un artefacto de ese precio con un misil de defensa aérea cuesta mucho más que el propio dron. Hay quien sostiene que estas unidades atraviesan con facilidad las defensas de la OTAN desplegadas en Ucrania y que una de ellas llegó a abatir uno de los pocos cazas que le quedaban al país.
Bajas ucranianas: de 500 a 1.000 al día
Las cifras se mueven en una horquilla incómoda. El propio
Volodímir Zelenski habló de hasta
700 bajas diarias, y funcionarios ucranianos citados por prensa estadounidense elevan la cuenta hasta
1.000 al día en el Donbás. Un responsable admitió en septiembre
10.000 muertos. El matiz, que rara vez aparece en los titulares, es que el término inglés
casualties engloba fallecidos, heridos de distinta gravedad y capturados, no solo muertos.
¿Está ganando Rusia? Dos relatos que no se cruzan
Aquí el desacuerdo es total. Una corriente sostiene que Rusia está perdiendo y que sus mayores números en hombres y material acabarán compensados por la inteligencia, el armamento y la logística occidentales. La contraria responde que Rusia apenas sufre bajas propias —buena parte serían ucranianos prorrusos, chechenos, mercenarios y reclutas sacados de la calle y de las prisiones— y que está desgastando al adversario a precio de saldo. Entre medias, una tercera lectura apunta que el beneficiario real es EEUU, que en un solo movimiento habría debilitado las economías europeas y asegurado acceso a recursos naturales.
El mapa que se dibuja sobre el Dnieper
La hipótesis que más terreno gana es la de que Rusia no se conforme con las cuatro provincias. La lógica que se maneja es geográfica: el
río Dnieper como frontera y los montes de la meseta de Podolia como cierre natural, con un gobierno afín en el resto del país. En el debate se apunta que el mapa publicado por Dmitri Medvédev coincidiría en lo esencial con esa partición. Los movimientos diplomáticos apuntan, sin embargo, en otra dirección: París y Budapest presionan para que Washington tome la iniciativa y se abra la negociación.
Las sanciones que Rusia no nota
Una de las claves que se subraya es la resistencia interna. Hay quien sostiene que la opinión pública rusa está endurecida y que las sanciones económicas le entran por una oreja y le salen por la otra, sin disturbios ni colapso visible. Mientras tanto, Moscú anuncia que llevará al Reino Unido ante la ONU por lo que califica de atentados en los gasoductos NordStream y en Sebastopol. La pelea se ha trasladado del frente al papel.
Que el giro se anuncie con un paquete de 275 millones, la cifra más modesta en meses, dice bastante. Lo que no dice es cuánto tiempo piensa mantenerse el relato mientras media Ucrania se queda a oscuras a ratos.