El diésel y la deuda se suman al relato del gran octubre
El combustible se cuela en el centro del debate. Durante el 20 y el 21 de septiembre de 2026, el hilo deja a un lado los frentes lejanos y se engancha a una pregunta más terrenal: si el diésel, la gasolina y el transporte público aguantan el mes. Un participante recuerda que el acopio que se pide a la población incluye mascarillas; otro trae un tuit que sitúa a Europa sin diésel en octubre; y un tercero sostiene que la falta de carburante, y no su precio, será lo que reviente. La deuda impagable reaparece como telón de fondo. Y vuelve la invocación que da nombre a la temporada.
Qué se ha sabido
- 20 sep 2026. Un participante recuerda que la preparación europea ante un posible ataque ruso incluye el acopio de agua y comida y, añade, también mascarillas.
- 20 sep 2026. Máximo Décimo Hispanio trae un tuit de la cuenta @Juan Real Street: «La depresión de 1929 comenzó en octubre. Europa se queda sin diésel en octubre.»
- Varios mensajes de estos dos días colocan la deuda como asunto de fondo: «la monstruosa e impagable deuda».
- Un participante sitúa la falta de combustible, más que su precio, como el detonante final.
- Otro avisa de la cadena: si la gente no puede ir a trabajar y el transporte público colapsa, el problema deja de ser económico.
- 21 sep 2026. Un participante apunta a Arabia Saudí: si estallan revueltas allí, el barril de crudo se irá por las nubes.
- Se repiten mensajes cortos que fijan el mes: uno escribe «Será en octubre»; otro, simplemente, «7-11».
- Un participante sostiene que o bajan los precios de la energía y los carburantes o esto no tiene mucho aguante, y lo resume como «octubre apocalíptico».
- Un participante plantea un escenario sanitario hacia noviembre, con un nuevo episodio tipo coronavirus, y lo liga a un sistema de crédito social y a un impuesto a las herencias. Nadie aporta fuentes ni datos que lo respalden.
- Sobre el recuento de entradas en Ceuta, el hilo discute si los datos se conocen y no se publican.
Las posturas
El bloque que apunta al suministro gana peso. Un participante sostiene que «la falta de combustible puede ser el detonante final» y razona que los precios altos ya se han demostrado insuficientes para mover a la gente. Otro lo lleva al terreno logístico: si el transporte público no funciona, se lía. Un tercero añade que la energía y los carburantes marcan el techo de aguante de todo lo demás.
Frente a ellos, la desdramatización mantiene defensores. Un participante despacha el asunto como «otro pifostio de los muchos en Oriente Medio» que al final se desinfla. Otro resume la posición con la etiqueta del nadapasismo más rotundo. Y hay quien sostiene que todo esto es una excusa: «¿Pero no os dais cuenta que es una excusa para sacarle los ahorros a la gente?», pregunta un forero que descarta una guerra contra una potencia nuclear.
La hipótesis conspirativa tiene su hueco. Un participante defiende que haría falta un nuevo episodio tipo coronavirus, situado hacia noviembre, para que la población deje de consumir, y lo enlaza con un sistema de crédito social y un impuesto a las herencias que impediría heredar. Es una hipótesis sin ningún respaldo en los mensajes.
Sobre la preparación hay dos lecturas. Una sostiene que los datos se cuentan pero no se publican, porque es «secreto de estado». Otra duda de la capacidad real y compara la falta de recuento de entradas en Ceuta con lo mal que se recibirían misiles. Y una tercera va más allá: sostiene que Europa no se prepara para una guerra, sino que quiere forzarla, y bromea con que si a cada recién llegado se le prometiera la ciudadanía europea a cambio de combatir en Ucrania, en 24 horas no quedaría nadie.
El frente geopolítico se desplaza. Un participante reparte responsabilidades entre varios líderes internacionales, menciona los ataques a refinerías rusas y el frente hutí, y no entra en más detalle. Asurbanipal pone el foco en Arabia Saudí y en el precio del barril. Y en el capítulo doméstico, un participante pide que se preparen los ayuntamientos de los pueblos pequeños. Hay también quien culpa a un supuesto cambio en los roles de género de que no habría quien defendiera el país, en un mensaje sin datos que lo sostengan.
La invocación a Tochovista
El hilo recupera la figura de Tochovista, el forero que da nombre a la temporada. Un participante recuerda que para algunos «tochovista murió, descendió a la sección de veteranos y ascendió a los altares del foro», mientras otros siguen esperando su venida. Otro lo formula como una oración: «Tochovista es mi pastor, nada me falta. Antes de ser el GRAN OCTUBRE Tochovista debe aparecer para mostrarnos el camino.» Y un tercero lo cierra con el lema del mes.
Qué cambia respecto a antes
El eje del hilo se mueve: de la geopolítica pura —Ucrania, Yemen, Irán— al suministro cotidiano. El diésel, el carburante y el transporte público pasan a ser el detonante más repetido, por delante del estallido militar. La deuda vuelve a primer plano, sin cifras.
En el calendario se añaden fechas nuevas. No solo noviembre: aparece también el «7-11», y se escriben mensajes que dan el mes por hecho. El nadapasismo no desaparece, pero deja de ser la respuesta única.
Y entra en escena un elemento que aquí se vuelve protagonista: la espera de Tochovista. La broma devota se instala como marcador de la temporada, con salmos y con la idea de que el mes no empezará de verdad hasta que él aparezca.