Seguro privado de salud: útil para la prueba, no siempre para lo caro
Según relata un forero, su padre, con pólipos en la vejiga, se operó por la
sanidad pública, volvió a sangrar y acabó pagando
3.000 euros por una limpieza completa en la privada. El mismo cirujano le explicó, según ese relato, el motivo: por lo público solo se extirpa lo que aparece en la ecografía. La historia sirve de resumen para la duda que más se repite al buscar opiniones sobre seguros de salud: ¿compensa pagar una póliza privada? La respuesta corta, según los participantes, es que acelera el diagnóstico y no siempre resuelve el tratamiento caro. La larga depende de la edad, la ciudad y, sobre todo, del tipo de póliza.
Por qué alguien que rechazaba la privada acaba contratándola
El punto de partida lo firma alguien que se define como
lonchafinista y que durante años fue contraria a estos productos: no los había necesitado nunca. Lo que cambió su criterio fueron casos del sistema público que dice conocer. Operadas a las que, según su relato, se les dice que no necesitan rehabilitación pese a no poder mover un brazo, con ganglios extirpados y riesgo de linfedema. Cataratas que se demoran mientras los mayores esperan sin ver. Tumores que avanzan deprisa y diagnósticos que llegan meses tarde, sostiene. A eso se suma un cálculo que plantea: hay pruebas y biopsias que cuestan demasiado para pagarlas con lo ahorrado en cuotas. Y una trampa de calendario, según su versión: quien espera a enfermar de algo serio ya no puede contratar, porque las aseguradoras no admiten al cliente con el problema encima.
Por qué el mismo seguro cuesta 35 euros o 100 euros al mes
La diferencia no está casi nunca en la cobertura, sino en la puerta por la que se entra, según la experiencia que cuenta un forero. La misma póliza premium de una gran aseguradora salía a
35 euros mensuales dentro de una colectiva de empresa con unas 10.000 personas. Fuera de ella, la versión individual del mismo producto se iba a
100 euros al mes. Y una tercera vía, la póliza colectiva de antiguos alumnos de una universidad, dejaba la factura en
70 euros. En otra empresa, el trabajador aportaba unos 25 euros y la compañía pagaba el resto, según relata otro usuario. Hay modalidades sin hospitalización por unos 27 euros y pólizas completas desde 49 euros para dos personas, según los casos comentados. El
estacazo llega después: según un forero, el primer año suele haber precio promocional.
Los mismos médicos, dos facturas distintas
Aquí se cae uno de los mantras, a juicio de varios participantes. Buena parte de los especialistas que operan por lo privado serían los mismos que pasan consulta por lo público, muchos en doble turno: mañana en el hospital, tarde en la clínica. La ventaja que se les reconoce es la elección. En el sistema público te asigna el especialista que toca y pedir una segunda opinión puede ser una misión imposible; en la privada se cambia de médico hasta dar con uno que acierte. El precio de esa libertad se paga en la factura, porque el profesional cobra por las dos vías, según estos foreros.
Pruebas rápidas, cirugía compleja devuelta a la pública
El terreno donde la privada gana por goleada, según los usuarios que mejor hablan de ella, es el diagnóstico. Cita en días, pruebas inmediatas, resultados en la misma semana. Una forera relata un tratamiento oncológico que, según dice, se pudo recibir solo porque la póliza lo cubría, mientras el protocolo público exigía esperar a que el paciente empeorara, algo que en su opinión no tiene sentido en alguien con metástasis. Pero la cosa cambia cuando la intervención se complica. Varias voces coinciden: ante una operación de alta complejidad, que exige maquinaria específica, postoperatorios largos y muchos días de ingreso, la aseguradora prefiere derivar al paciente a la pública. El motivo, según estos relatos, es económico: ahí no gana dinero.
¿Qué pasa cuando intentas darte de baja?
Otro frente de quejas tiene poco que ver con la medicina. Un forero cuenta que una póliza vinculada a su empresa se encarecía
10 euros cada año sin apenas usarla, y que su cancelación se alargó más de medio año entre llamadas, recibos devueltos y reclamaciones. Las condiciones de baja son otro detalle que casi nadie lee: en algunas compañías solo puedes darte de baja el mes en que te registraste, con semanas de antelación, según otro usuario. Y las subidas anuales son la norma: una póliza completa superaba ya los 100 euros mensuales tras un lustro, con el dentista pagándose aparte en buena parte. También aparece el
periodo de carencia, ese tramo inicial en el que no se accede a lo más caro.
El detalle que sostiene el precio: la sanidad pública
Como sostiene quien abrió el hilo, si no existiera el sistema público, estas pólizas costarían bastante más. El razonamiento se repite en el debate: quien contrata un seguro en España no compra cobertura total, compra un atajo. Hay quien sostiene que, ante una enfermedad grave y prolongada, la mayoría acaba igualmente en el sistema público. En Estados Unidos, añade esa forera, hay gente hipotecando su casa para pagar operaciones que su seguro médico no cubre.
La paradoja se cierra con un detalle casi cómico. Quien abrió el asunto sin seguro acabó contratando una póliza con una compañía que tenía concierto con el único hospital de su ciudad con aparcamiento gratuito. La aseguradora se juntó con otra y el concierto desapareció. Lo demás, dice, todavía no puede valorarlo, porque apenas ha usado el seguro.