Ortega Smith carga contra la "deriva feudal" de Vox y abre una crisis interna
El cofundador y ex secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha roto su silencio para denunciar lo que califica como "un partido donde un señor feudal hace y deshace", en una entrevista que ha dinamitado la ya frágil unidad del partido. Afiliado número seis, ahora expedientado y al borde de la expulsión, Smith cuestiona abiertamente el liderazgo de Santiago Abascal y la concentración de poder en la cúpula, mientras intenta defender sus tesis desde dentro.
Las grietas del proyecto fundacional
Ortega Smith, otrora mano derecha de Abascal, ha visto cómo su influencia se ha desvanecido hasta ser apartado de la primera línea. En sus declaraciones, no solo critica la deriva autoritaria, sino que insinúa que el partido se ha alejado de los principios que lo vieron nacer. "No fundamos Vox para esto", sentencia. La respuesta de la dirección no se ha hecho esperar: un expediente de expulsión que, según fuentes internas, responde a un goteo de deslealtades y una estrategia de "limpieza" de las voces díscolas.
El frente interno: ¿purga o renovación?
El terremoto ha dividido a las bases entre quienes ven a Smith como un oportunista que buscaba asegurarse un puesto y quienes lo consideran el último defensor del espíritu original. Los primeros señalan que su paso por la política le ha reportado más de lo que le habría dado su anterior profesión de abogado, alimentando la tesis de que "fundó Vox para forrarse". Los segundos, en cambio, advierten de que "se está quedando lo peor en el partido" y que Vox se "podemiza" al perder a sus fundadores. Mientras tanto, la sombra de otros casos de expulsiones —como las de Iván y otros críticos— planea sobre el futuro de la formación.
Sin una dirección clara hacia dónde virará el partido, la pregunta que flota en el ambiente es si Vox podrá sobrevivir a esta purga interna sin perder su esencia. La respuesta, de momento, la tiene Abascal.
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