Teleco ya no es la carrera estrella: sus titulados acaban programando
¿Qué pasó con la carrera que exigía casi un 8 de nota en selectividad en la Politécnica de Madrid y que servía de bandera del éxito académico? La
ingeniería de telecomunicaciones lleva años perdiendo el brillo de aquellos tiempos. La electrónica de comunicaciones se desarrolla en Taiwán o Malasia, aquí no se fabrican antenas, y el resultado es que a los telecos se les despide por toda Europa. El contraste con lo que prometía es enorme: la carrera que ha triunfado con diferencia ha sido Informática, y los perfiles más buscados son ahora los de Matemáticas, que pedían un 5 de media para entrar.
El ascenso y la caída de la carrera estrella
Durante décadas la titulación se vendió como la puerta a un trabajo fabuloso nada más salir de clase. En el imaginario de los ochenta y los noventa, Teleco era cosa de los mejores expedientes: los chicos con notas altas apuntaban a Telecomunicaciones y las chicas a Medicina o Fisioterapia. Muchos entraron sin saber qué era aquello, solo porque iban a ser los reyes del mambo al terminar. El batacazo es de época. Lo que entonces parecía la bandera del éxito académico se ha quedado, según los propios titulados, en una promesa incumplida.
¿Por qué se despide a ingenieros con formación tan amplia?
El argumento industrial es simple: si toda la electrónica de comunicaciones se fabrica fuera, sobra personal. Aquí ni se diseñan antenas. Encima, buena parte de la ingeniería que se hace en España es de integración o instalaciones, pocas compañías tienen producto propio con una tecnología única que dé ventaja competitiva. ¿Para qué un doctor con veinte años de experiencia si el nivel técnico que exige la empresa media lo cubre un becario con dos meses de entrenamiento? Esa es, resumida, la razón por la que el mercado premia igual a perfiles muy distintos y por la que muchos técnicos veteranos acaban fuera si no pasan a gestión o ventas a cierta edad.
Hubo un tiempo en que los telecos iban protegidos por su colegio profesional y sus convenios. La queja de los informáticos era justo la contraria: que su hueco estaba ocupado por titulados de Teleco amparados por esa estructura. La sospecha que ahora sobrevuela es que, desactivada esa protección, los telecos han acabado contratados al mismo precio que los demás.
La informática gana la partida y matemáticas la sigue
El desplazamiento se ve en los despachos: hay titulados de Telecomunicaciones que llevan años en programación y ciberseguridad, y que apenas tocan nada de su temario original. La paradoja es que la carrera con la nota de corte altísima rinde hoy en el terreno de la que exigía menos. Programar, además, se aprende sin pasar por la facultad, y muchos recomiendan directamente un módulo de FP para ese empleo. La versatilidad de Teleco, que se defendía como gran virtud, se vuelve en su contra: sirve para todo, luego no es imprescindible para nada concreto.
Del plan pre-92 a Bolonia: la base matemática que se adelgazó
Hay otra queja de fondo sobre la formación. Los planes antiguos eran auténticas masacres: una asignatura anual de física, con el temido manual de Tipler, que filtraba en dos cursos. Aquello graduaba, según se recuerda, a un 5-10% o menos de la promoción y salía directamente a puestos de alto copete. Con el plan del 92 se mantuvo un núcleo duro: en Informática, allá por el año 2000, había 12 créditos de matemáticas —ecuaciones diferenciales incluidas—, 6 de cálculo numérico, 6 de Álgebra, 12 de estadística y 9 de física, casi todo en primero. Con Bolonia el núcleo se condensó en una asignatura de «fundamentos matemáticos», la matemática discreta pasó a optativa y el grado quedó, en palabras de varios titulados, en
una FP pero de cuatro años.
¿Cuánto vale hoy un título técnico en España?
La comparación con el extranjero tampoco ayuda: un grado de cuatro años equivale aquí a un bachelor que fuera se cursa en tres. Los salarios altos existen, pero son la excepción. En el sector TIC de la Administración, un A1 puede rebasar los 80.000 euros, aunque se trata de puestos escasos y de acceso restringido. Para el resto, el panorama es el de siempre: sueldos devaluados por exceso de oferta y una sensación extendida de que el esfuerzo académico no se paga.
La trampa de las «profesiones de futuro»
La lección que muchos sacan es vieja y se repite: cuando alguien dice que una profesión tiene mucha salida o mucho futuro, lo prudente suele ser elegir otra. Los ejemplos se acumulan —electricista, diseñador gráfico, webmaster, psicología— y todos comparten el mismo patrón. Tanta promesa genera una marea de titulados y, con ella, sueldos a la baja. La escasez de oferta, al final, protege más que cualquier título. Como curiosidad, la ingeniería de telecomunicaciones la inventaron los franceses en 1878, así que el invento no es precisamente nuevo.
Así que la próxima vez que alguien le venda una carrera de mucho futuro, haga caso y elija la contraria. Eso sí, luego no vaya a pedir que le devuelvan los años de selectividad: ninguna facultad incluye esa asignatura.