Ceuta, vacaciones y los hilos de Washington: por qué tener paciencia con la oposición
La recomendación de tener paciencia con el rey, con Abascal y con Feijoo aterriza en plena crisis de Ceuta. Mientras la oposición parece reaccionar a toro pasado, el análisis de fondo apunta a que el verdadero mando se ejerce desde Washington. No es un asunto de banquillos: es geopolítica con aranceles y migración de por medio.
Las vacaciones y la brújula rota
Hay quien justifica la lentitud de la respuesta opositora con un argumento tan simple como demoledor: están de vacaciones. Pero hay otra lectura más severa: carecen de competencia para el momento. Del rey se espera un gesto, aunque sea mínimo; de los líderes de PP y Vox, no tanto. Dirigirse a quien maneja el poder real sería el primer paso, y nadie lo da.
El cálculo que nadie hace en serio
En la discusión se coló un cálculo satírico que resume el ambiente: multiplicar los inmigrantes llegados a Ceuta sin vacuna por una multa de 60.000 euros para cuadrar el déficit estatal. Ironía pura, pero refleja la sensación de que el Ejecutivo improvisa con ocurrencias mientras el problema crece.
El giro hacia Marruecos y la sombra de Washington
La tesis que más peso cobra es la de la subordinación exterior. El mismo poder que hace meses empujaba hacia los aranceles ahora marca una aproximación a Marruecos, y España obedece. En ese marco cobra sentido la idea de que Vox no es ultraderecha, sino un eslabón más de una estrategia ajena. Y asoma la nostalgia histórica: Isabel la Católica no habría esperado a que le dijeran qué hacer.
La pregunta queda abierta: si ni el rey ni los líderes de la oposición marcan el rumbo, ¿quién decide el futuro inmediato de España? La paciencia, en ese escenario, deja de ser una virtud para convertirse en una estrategia de observación.