El Gobierno fija cuándo y cómo visita el Rey Ceuta
El ministro de Transformación Digital y secretario general del PSOE de Madrid, Óscar López, ha despachado este viernes la cuestión con una fórmula que lo dice todo: el Rey visitará Ceuta «cuando sea oportuno» y «en coordinación con el Gobierno». En Ferraz, y preguntado por las palabras del presidente ceutí, López habló de «normalidad absoluta». Pero la normalidad, vista desde fuera, resulta inquietante: que la visita del jefe del Estado a una ciudad española requiera el visto bueno del Ejecutivo es algo que encaja mal en una monarquía parlamentaria.
¿Refrendo o tutela?
La Constitución sujeta los actos del Rey al refrendo, pero no sus desplazamientos privados. La pregunta que muchos se hacen es si el Rey no puede, por ejemplo, acudir a Ceuta por su cuenta, sin boato oficial. El propio argumento de la coordinación sugiere que sin el Gobierno no hay visita, lo que convierte la Corona en un departamento de Ferraz. La ironía no es menor: mientras Vox pide desplegar a las Fuerzas Armadas en Ceuta y Melilla ante el riesgo de un nuevo asalto, el Ejecutivo controla el calendario de quien es, formalmente, el jefe del Estado.
El símbolo que se atraganta
La visita del Rey a Ceuta no es un acto protocolario menor. En plena tensión con Marruecos por la soberanía de ambas ciudades, una presencia real sin ambigüedades sería un mensaje de firmeza. Pero el mensaje que transmite la fórmula «cuando sea oportuno» es otro: el de un Rey que no decide. En los últimos años, un término despectivo ha circulado por redes para referirse a la relación del monarca con el Gobierno. Si algo demuestra este episodio, es que el apodo tiene más recorrido del que debería. La próxima vez que el Rey quiera ir a las regatas, quizá también necesite permiso. Eso sí: con «normalidad absoluta».