El GP de Madrid se queda en 4 adelantamientos y una guerra política
El Gran Premio de España que Madrid estrenó en el circuito Madring dejó cuatro adelantamientos en pista durante toda la carrera. El ministro de Transportes, Óscar Puente, lo resumió con la palabra que ha incendiado la conversación: «un auténtico truño». Y remató: «Es un Mónaco 2 pero más rápido. Trenecito de coches de principio a fin». Con ese mensaje, el responsable de la cartera de Transportes se puso él solo en el centro del debate.
Cuatro pases en Madrid frente a los 65 de Montmeló
Los números que sostienen la queja no son inventados. Los registros que se manejan comparan la cita madrileña con las últimas ediciones de Montmeló: 43 maniobras en 2022, 65 en 2023 tras los cambios de trazado y 55 pases en pista en 2024. Frente a eso, la carrera del nuevo circuito dejó cuatro. La defensa del trazado no niega la cifra; subraya que el premio catalán acoge F1 desde 1991, que acumula décadas de dinero público sin apenas escrutinio y que Madrid lleva recibiendo críticas desde antes de rodar por primera vez. El desglose de maniobras, edición a edición, deja una diferencia que incomoda a los dos bandos.
Un ministro contra la marca España (o contra Ayuso)
Puente abrió su mensaje con un «sin entrar en polémicas políticas» y acto seguido entró en ellas, respondiendo a quienes atribuían la crítica a una manía contra el gobierno madrileño. La lectura política es evidente: hay quien ve propaganda contra Ayuso y el PP en cada tuit. La respuesta es incómoda por los dos lados. Un miembro del Ejecutivo criticando en público un evento celebrado en su propio país es, cuanto menos, un contraste llamativo; que un trazado no permita carreras es, a la vez, un diagnóstico técnico que nadie rebate con datos.
La F1 no se mide solo en adelantamientos
La objeción seria llega desde el otro lado. La Fórmula 1 pesa estrategia, fiabilidad, gestión de neumáticos y entretenimiento, no solo pases en pista. Se argumenta que buena parte de los adelantamientos nacen de la degradación de gomas —compuestos que se destrozan en pocas vueltas— y no de la geometría del asfalto. Y hay un detalle que casi nadie pone sobre la mesa: los tiempos de vuelta de 2026 son sensiblemente más lentos (Mónaco pasó de 1:09.954 a 1:13.481), lo que ha reconfigurado el espectáculo más que cualquier chicane.
El circuito ya tiene cambios anunciados para 2027. Si con ellos llegan los adelantamientos, quedará en pie una duda que ningún dato resuelve: si el ministro habló como aficionado indignado o como adversario. El asfalto no vota. Y por eso no aclara nada.