Bustinduy, el nombre que suena como alternativa a la izquierda del PSOE
¿Hay hueco a la izquierda del PSOE para un candidato propio? Dos altavoces con audiencia han respondido con el mismo nombre. Julia Otero abrió su programa en Onda Cero con una frase sobre Pablo Bustinduy: «Quizá, muy a su pesar, no podrá huir de su destino. Ha nacido un candidato para el espacio a la izquierda del PSOE. Debería dar ese paso». También Jordi Évole lo remachaba en redes: «Por si alguien cree que más allá de Rufián no hay candidato a la izquierda del PSOE. Esta vez también se llama Pablo. Bustinduy de apellido».
El perfil que se le atribuye no es el de un recién llegado. Estudió en Nueva York, ha sido ministro y, según la descripción que circula, pasó por el cargo sin dejar apenas huella pública:
casi no nos hemos enterado, resume uno de los comentarios del debate. Évole fue más lejos y calificó su comparecencia del día como
los dos mejores minutos de la jornada, con el matiz de que solo fueron dos minutos.
¿Qué dijo Bustinduy que le ha puesto en el escaparate?
La pieza que ha dado la vuelta a su nombre es una intervención en TVE. Según la versión publicada por un medio digital, Bustinduy se dirigió a los empresarios, a la Casa de Alba, a Junts y a la Iglesia con un calificativo despectivo, en un tono que ese medio describe como un desborde. La escena, difundida en vídeo, alimenta a la vez el entusiasmo y el rechazo.
De su discurso político se ha destacado otra frase: la que advierte de que quien vote en contra de los decretos estará poniendo nombre y apellidos a cada desahucio. Ahí está el eje real del asunto, la vivienda y los decretos que dependen de una mayoría parlamentaria que no termina de cerrarse.
Nueva York, la New School y el rastro de Soros
Del currículum ha salido a relucir un detalle al que se da recorrido: su paso por la
New School for Social Research. Se subraya que esa institución mantiene una relación institucional, financiera y académica con la
Open Society Foundations, la red del financiero George Soros. El vínculo se concreta, según esa misma descripción, en becas, subvenciones y proyectos de investigación cofinanciados, entre ellos los del Heilbroner Center for Capitalism Studies. La propia nota añade una cautela que conviene no perder: eso no significa que la universidad pertenezca a la fundación ni esté bajo su control.
El árbol genealógico que se arroja sin papeles
Ahí no acaba el rastro biográfico. El asunto se abre con una etiqueta familiar: hijo de una ministra. Según un comentario que circula en el debate, su madre fue titular de Sanidad y después pasó a una empresa eléctrica con una retribución de
dos millones de euros al año. A ella se atribuye también haber acabado con un régimen de prórrogas heredado. Nada de eso viene acompañado de documentación alguna. Son afirmaciones lanzadas al aire y conviene tratarlas como lo que son: acusaciones sin verificar.
Al lado aparece otro nombre, el del responsable de un sindicato de inquilinos, presentado como marqués, propietario de un fondo inmobiliario de
240 millones de euros y apoderado de una constructora. El dato se ofrece como escándalo y no se sostiene con ninguna prueba.
Por qué la urgencia por encontrar candidato
La operación no se entiende sin el contexto parlamentario: una mayoría frágil, unos decretos de vivienda en el aire y un espacio electoral que algunos analistas dan por huérfano. Desde ahí, el nombre de Bustinduy funciona como hipótesis, no como candidatura anunciada. Nadie ha confirmado paso alguno, ni él ni su partido.
Lo que sí hay es un relato construido a base de minutos de televisión, una fundación estadounidense y una cifra de dos millones sin fuente. Suficiente, al parecer, para que el nombre circule. En España, otras veces ha bastado menos.