Patrullas ciudadanas en Italia: cuando el barrio se cansa de esperar al Estado
¿Hasta dónde puede llegar la hartura de los ciudadanos italianos con la seguridad en sus barrios? En Viareggio, Massafra y Génova, grupos de vecinos han comenzado a patrullar las calles ante lo que consideran una ausencia crónica de las fuerzas del orden.
Tres incidentes que encendieron la mecha
En Viareggio, unos jóvenes detuvieron a un hombre norteafricano que amenazó con un cuchillo a dos ancianas. En Massafra, un grupo tomó represalias contra un ciudadano pakistaní ebrio que acosaba a mujeres. En el barrio genovés de San Fruttuoso, los residentes atacaron a un menor marroquí alojado en un centro comunitario. En los tres casos, los implicados justificaron sus acciones por la falta de respuesta policial.
Del hartazgo a la autodefensa: el debate
El fenómeno no es nuevo, pero crece en intensidad. Quienes lo apoyan argumentan que el Estado ha fallado en su deber de proteger, y que la ciudadanía no puede esperar indefinidamente. En el otro extremo, se advierte del riesgo de que estas patrullas deriven en justicia por cuenta propia y en escaladas de violencia difícilmente controlables. El gobierno de Meloni no se ha pronunciado oficialmente sobre estos casos concretos.
El Estado italiano, que se suponía garante del monopolio de la violencia, parece haber delegado el turno de noche.