Ábalos y Koldo: las opciones tras la sentencia firme del Supremo
La condena a 24 años de prisión impuesta por el Tribunal Supremo a José Luis Ábalos y Koldo García ha abierto un abanico de interrogantes sobre su futuro penitenciario. A pesar del golpe judicial, ambos exploran vías para reducir el tiempo efectivo de encarcelamiento. Pero no todas las puertas están abiertas.
El indulto: un imposible político y legal
El gobierno podría conceder un indulto parcial, pero la normativa europea prohíbe indultar delitos de corrupción. La directiva comunitaria es clara: los estados miembros no pueden dejar sin efecto condenas por corrupción mediante medidas de gracia. Además, hacerlo antes de las elecciones del próximo año sería un regalo a la oposición. Las posibilidades de un indulto inmediato son prácticamente nulas.
Tercer grado: la cuenta atrás
Sin indulto, la vía es el cumplimiento ordinario. Con una pena de 24 años, el acceso al tercer grado (régimen abierto) requiere haber cumplido la mitad de la condena. Sin embargo, los cálculos apuntan a que Ábalos podría optar al tercer grado tras 8 años y 3 meses, según los datos del hilo. Esto significaría que, si la sentencia es firme hoy, podría salir en semilibertad en 2032. Pero no es automático: la Junta de Tratamiento valora la conducta y la peligrosidad.
Colaboración: el último as bajo la manga
La Fiscalía ha aceptado íntegramente la petición de condena, y Koldo ya ha calificado la sentencia de «salvajada» en declaraciones a EL MUNDO. ¿Pueden canjear información por una reducción de pena? El beneficio penal por colaboración solo aplica si se aportan datos relevantes antes de la sentencia firme. Ahora, una vez firme, la colaboración solo podría influir en la clasificación penitenciaria o en un indulto parcial, pero con el obstáculo europeo de por medio.
El escenario más probable es que Ábalos y Koldo cumplan varios años de prisión efectiva antes de acceder al tercer grado, y que cualquier indulto quede descartado salvo un giro político radical. La pregunta es si el gobierno se atreverá a utilizarlos como chivos expiatorios o si, como en casos anteriores, la presión del partido logre una salida pactada. De momento, el Supremo ha dejado poco margen.